1 feb. 2013

Al hablar de maneras de pensar en ajedrez: ¿Hay una forma escandinava y una rusa?



Hace unos días recordamos la enorme tragedia mundial que históricamente ha sido denominada el Holocausto. Donde las diferencias entre los seres humanos tomaron proporciones infernales. Hablar de razas parece olvidar a muchos un gran documente que comenzaba con tres palabras geniales “We, the People”, Nosotros el pueblo, no los blancos, no los negros, el pueblo, la gente, todos.
Pero académicamente hablando se puede uno tomar ciertas libertades, vamos, tratar de ser un poco impersonal. Como que el papel aguanta casi todo.
Hablando de manera muy general en ajedrez y de las maneras de pensar, se dice que hay dos tipos de jugadores de ajedrez de acuerdo a su manera de pensar: los optimistas y pesimistas. Los primeros tienden a pensar de manera muy positiva de si mismos y evaluar posiciones en su favor, mientras aquellos en la otra categoría  a menudo dan al opositor demasiado crédito y subestiman sus posiciones. Los optimistas corren el peligro de pasar por alto las posibilidades del oponente y generalmente pecan de sobreevaluar sus posiciones. Por otra parte, los pesimistas carecen de fe, y por lo tanto de confianza. En mi opinión es mejor estar en la primera categoría. Es común escuchar a grandes maestros muy fuertes decir: " Sentía que yo ganaba por todo lo alto,  y luego al comprobar mis evaluaciones y análisis con la computadora descubrí que sólo tenían una leve ventaja”. Por lo general los super grandes maestros, aquellos que van por los 2700, pocas veces valoran erróneamente sus posiciones, aunque este mal es típico entre los jugadores de menos calificación.
Dicen las consejas que los rusos no se sienten bien si no están ante adversidades, pero esto no los definiría como pesimistas. Cuando uno siente el duro clima que hay en Rusia, uno diría que “Cómo se puede vivir así”. Y aunque muchos dan al “General Invierno” el mérito de la derrota en Rusia de Napoleón, lo cierto es que los más serios estudiosos del tema dicen que fue el tifo lo que más daño a la Gran Armada de Napoleón y no el clima. Del ejército de Hitler se dice que la derrota en Stalingrado hace 70 años fue lo que inició la debacle en su guerra contra la URSS, pero muchos concuerdan en que fue la batalla por Ucrania al inicio de la invasión y que fue un triunfo para los alemanes, lo que verdaderamente sentenció a los hitlerianos. Fue un triunfo tan costoso que costó a la larga la guerra.
Ese interpretar a los rusos como guiados por la mala, que disfrutan de la calamidad y que aun glorifican a Stalin por su defensa de la patria inmolando a millones de sus conciudadanos pareciera mostrar que o eran pesimistas o poseedores de un optimismo irracional.
Hablar de la cultura escandinava no es nada fácil, pues esta influyó en todas las culturas, de hecho los mismos rusos deben su nombre a la denominación Rus, que era como se decía de los remeros escandinavos, o sea, que los mismos rusos tienen mucho de origen de aquellos escandinavos que navegaban a lo largo del Volga y fundaron la “Rus”.
Por ello me pareció algo que golpeaba mi mente la frase aquella de Agdestein de que el GM Nielsen “entendía la manera de pensar escandinava”.
Los que escribieron aquello de “We, The People”, tenían mucho de sangre escandinava derivada en sajones y normandos, aquellos siempre fajados en los episodios de Robin Hood y de Ivanhoe.
Todos somos migrantes de una manera u otra, somos mestizos y tenemos átomos de todos los polvos. Claro que tenemos al entorno. Pero los paisajes helados de Escandinavia no difieren, para nosotros los meridionales, de los de Rusia. ¿Pensarán diferente?
A los niños rusos desde chiquitos se les enseña a buscar ganar partidas en finales que se ven totalmente iguales. “·Prolonguen las partidas hasta el fin, hasta sus últimas consecuencias”, aconsejan los entrenadores. Esto suena muy optimista, pero dicen que es muy pragmático, pues adjudican a esa conseja el que los rusos tengan mejores resultados que los jugadores occidentales, pues son académicamente mas completos desde el punto de vista ajedrecísticos. Entonces las diferencias son de currículo, según eso. Mientras más uno estudia se vuelve más optimista entonces.
Entonces prefiero la norma de Cervantes que la diferencia está entre Tener y No Tener, tener conocimiento y ser cultivado, o no tenerlo y estar en bruto. We The People.
El chiste es jugar a ganar en toda posición y no sólo cuando se está en mejor posición. Como los rusos, esa es la manera de pensar rusa, aguantar los avatares de la diosa fortuna como cuestionaba Hamlet, príncipe de Dinamarca.