7 mar. 2014

El Ajedrez puede ser dañino para su salud, pero… Parte 2 La Fórmula Carlsen




Supongamos que quisiéramos lograr la excelencia en el ajedrez. Si deseamos llegar a una meta, lo primero es saber dónde estamos y luego saber adonde vamos.
Si vamos a actuar solos, sin ayuda, como a menudo comienzan la mayoría de las personas en ajedrez, que solo recurren a alguien para aprender a mover las piezas y luego luego desean jugar, corremos los peligros de la auto medicación.
Tomamos medicinas sin diagnosticarnos antes. Eso puede ser muy dañino a la salud.
Pero suponga usted que se sobrevivió a tan grave peligro. Y de alguna forma sabemos que no sabemos nada. Entonces ahora pensaremos en lo que queremos llegar a ser, nuestra meta.
Sin saber algo de ajedrez es difícil plantearnos un modelo a seguir. Muchos que comenzaron en ajedrez lo hicieron cuando Fischer logró poner al ajedrez en los titulares de periódicos y todos querían ser como Fischer. Eso en 1972 debió ser gran problema, como para los jóvenes deseosos del cambio social, como todos los jóvenes, veían en 1967 al Che Guevara como modelo.
Para seguir un modelo hay que conocerlo, y muchos lo intentaron. Unos veían cuanta partida de Fischer había y cuanto escribió el Che. Ambos modelos fueron muchas veces mal interpretados. Y de los imitadores fueron todos los pecados de los imitados. Surgieron miles de imitadores de ambos que en realidad eran malas caricaturas. Y aún así para muchas personas fue un gran avance en su vida, los ayudo a superarse y salir adelante, más o menos, con éxito limitado, en sus vidas. Ambos fueron faro para muchos.
Ahora que Carlsen es el campeón mundial, será elegido como modelo por muchos. Pero, ¡Cuidado! Puede ser excesivamente peligroso para su salud.
Ese modelo es terriblemente difícil para seguir, porque exige mucho de los imitadores.
Alekhine, al describir a un maestro de ajedrez, prácticamente definió el modelo Carlsen: “El maestro de ajedrez debe ser una mezcla de monje con ave de rapiña”
¡Nada menos! Imaginense un poco a un Monje Shaolin. Esos famosos Monjes Guerreros del Monasterio Shaolin se hicieron famosos a través de sus habilidades en las artes marciales  y vivieron épocas de gran prosperidad en la antigua China.
A las artes marciales se les atribuye una serie de beneficios, y con frecuencia el aprendizaje de una conducta virtuosa. Son guerreros virtuosos. Violencia con virtud, se diría.
El caso es que lograban la excelencia en el arte marcial con un enorme esfuerzo que se lograba emprender gracias a una gran disciplina.
Carlsen es ajedrez en si mismo, por eso es campeón mundial, y para ello tuvo que tener una gran disciplina. El ajedrez nos enseña que el mejor camino para ganar una partida es:
La gratificación pospuesta. Ahí esta la disciplina de Carlsen, su disciplina consiste en la gratificación pospuesta.
De acuerdo con Scott Peck: "Posponer la gratificación es un proceso de planificar el dolor y el placer de la vida de tal manera que intensifica el placer, enfrentando y sintiendo el dolor primero para descartarlo de una vez". Y añade: "Es la única forma decorosa de vivir".
El modelo de Carlsen pasa por trabajar muy duro y esperar recoger la cosecha tras larga espera marcada por tiempos que no se pueden cambiar, sino que son los adecuados porque son… Esperar que llegue el momento con una fe de monje,,,
Ese modelo es el que no es muy apetecible. Los que comienzan a jugar ajedrez quieren ganar rápido y sin esfuerzo, con magia, con una voluntariosa decisión de ganar por que simplemente lo desean. Pero no es una decisión en que apuesten su voluntad y estén dispuestos al sacrificio.
Juegan ajedrez y quizás ganen muchas partidas al principio, memorizando quizás algunas celadas. No van forjando poco a poco su voluntad y la práctica del ajedrez va creando raíces dañinas que crecerán como un cáncer y destruirán su ánimo, forjarán un carácter débil y poco a poco lo convertirán en un adulto frustado, cuando al principio parecía un niño prodigio prometedor. Su búsqueda por la recompensa inmediata en lugar de la gratificación pospuesta, le hará un gran daño. El ajedrez puede ser dañino para su salud…
La frase más alarmante de un niño: ¡Quiero mi pastel ahora mismo!