9 feb. 2015

Ajedrez y la Edad 4. Spassky, Yusupov y Marcel Sisniega




Hay que tomar mucho en cuenta lo que dice V. B. Malkin, Doctor en medicina y autor de muchos artículos sobre el tema, columnista frecuente en revistas especializadas en Ajedrez en la Unión Soviética antes y en la Rusia de hoy:

“El ajedrecista-pedagogo no sólo ha de ser un aficionado al noble juego, sino también un psicólogo, consciente de que el ajedrez influye en el espíritu y la salud general del hombre. Dado el influjo desfavorable que a veces el ajedrez puede ejercer en la salud del niño, se requiere, antes de empezar a trabajar sistemáticamente en este campo con muchachos muy jóvenes, una selección médica cuyo fin principal es excluir del entrenamiento a los niños enfermizos, en especial los inestables desde el punto de vista psíquico y los que padecen afecciones del sistema cardiovascular. En efecto, al ser el ajedrez una forma de actividad deportiva que impone al jugador una gran carga emocional e intelectual, su práctica intensa puede agravar el estado de los niños con nervios frágiles o dolencias cardiovasculares. De todo ello se deduce que  los jovencitos que frecuentan clubes y escuelas de ajedrez, y en particular los más apasionados por el juego, deben ser regularmente sometidos a observación médica. Por desgracia no sucede así de ordinario, y la responsabilidad de que los  pequeños ajedrecistas en ciernes conserven la salud recae sobre el pedagogo. “

“¿Cómo instruir a los niños en el juego de ajedrez? ¿Por dónde empezar? Preguntas difíciles cuya respuesta exige los conocimientos de fisiología y psicología que se le dispensan al entrenador en las escuelas superiores. Ante todo es preciso que sepa distinguir las características propias del desarrollo psíquico en cada edad, así como la capacidad de reflexión y trabajo intelectual de sus alumnos. “
Recientemente, mientras trabajaba en traducir las notas finales del libro que estoy haciendo sobre el GM Marcel Sisniega que aparecerá en castellano, inglés y catalán según el contrato que firmé con una universidad de Cataluña y que conjunta el tema del trabajo con escolares en ajedrez hasta con jugadores de alto rendimiento y es como un manual de clases en base a partidas del GM Marcel Sisniega y los apuntes que hicimos durante la preparación de su participación en varios campeonatos mundiales juveniles y torneos internacionales entre 1975 y 1985; me tope con una colección de entrevistas, apuntes, análisis de partidas de los que serían principalmente adversarios de Marcel, como Yusupov, Dolmatov, Mark Diesen y algunos otros.
Los encuentros de Marcel contra Yusupov fueron particularmente interesantes, Si bien la victoria del GM Sisniega contra Yusupov fue muy publicitada, la que perdió en un mundial acumuló más de 150 cuartillas de análisis que hicimos. Entre otras cosas examinamos toda la trayectoria de Yusupov desde niño.
Ahora que comparo esas notas con entrevistas recientes con Yusupov, así como el material de 9 libros que lo tienen como autor único, que han sido muy bien recibidos por los docentes del ajedrez, unido todo a una serie de videos que se produjeron entre 2010 y 2013 en Alemania; me llama la atención la importancia que tiene el prepararse físicamente para el ajedrez, lo mismo que la vigilancia que un escolar que progrese a través de las diversas categorías en ajedrez requiere de un sicólogo especializado.
La oportunidad que se me brinda de continuar mi trabajo profesional en enseñanza del ajedrez y redacción de manuales en tierras catalanas me parece muy halagadora, aunque son decisiones nada fáciles cuando uno pasa de los sesenta años, además de que se sabe que uno no es profeta en su tierra y hay siempre un espíritu de emigrante en uno que lo impulsa; el principal atractivo para mi es a la tierra de todas las ideas nuevas de pedagogía que hicieron de los catalanes los líderes de la educación a finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX hasta que la guerra civil causó su exilio a diversos países. Ir a residir a los lugares de origen de tantos maestros tan admirados y queridos que vinieron a tierras mexicas a sembrar una semilla renovadora, no deja de ser una idea muy atractiva.
Curiosamente muchos catalanes terminaron en la Unión Soviética y sus ideas en pedagogía prendieron en el ambiente del ajedrez y no son muy conocidos sus aportes, máxime que algunos “arrusaron” su apellido, tal vez por temor a la “mano larga” del franquismo.
Uno de ellos pasó por el martirio del trabajo forzado en “El Valle de los Caídos”, del que se fugó milagrosamente y se fue recuperando finalmente en un hospital de Leningrado, solo para sufrir un sitio de 900 días.
Influyó en mucho en la estructuración de planes de estudio de ajedrez en Leningrado y por ello adquirí unos archivos escritos en ruso por dicho maestro. De alguna manera Zak trabajó mucho con él y de esa manera el mismo Spassky fue influenciado por los métodos del catalán y a través de Spassky, Yusupov también. Historia curiosa de aquel catalán que pasó mil peripecias, me hizo plantear un proyecto para escribir sobre su vida para la universidad que me invita a colaborar allá, y hoy recibo la noticia de la aprobación del proyecto. Será la tercera biografía en proyecto. Curiosamente una es de un yucateco que emigró a Estados Unidos, se formó en ese país y vivió sus principales glorias en Europa, para finalmente, ya en la vejez, vivir en su tierra natal. Otro, nacido en los Estados Unidos, formado en México, que del ajedrez pasó a otras expresiones culturales. Y un tercero, nacido en España, sufriendo lo indecible en las tres primeras décadas de su vida en su país, para luego pasar cinco décadas en tierras extrañas, con una influencia tan grande, que la mayoría de los rusos que lo conocieron y han leído sobre de él, sufren al aceptar que era catalán, de cepa y de generaciones, y no un ruso total. ¡Extrañas historias! Un libro sobre un yucateco, promovido en Tamaulipas, otro sobre un mexicano a publicarse en Colombia y otro sobre un reconocido pedagogo en Rusia, publicado en Cataluña. Si finalmente llegó a ver los tres impresos como están firmados los contratos, tendré que exclamar, como en Cuba: ¡Ñooo!