7 feb. 2015

Archivos históricos de Ajedrez desde Rusia a Tamaulipas.




No hace mucho compartía con mis lectores mi preocupación de que muchas valiosas bibliotecas de ajedrez se iban perdiendo, incluso las creadas a base de la recopilación de documentos escaneados y guardados digitalmente.
La memoria histórica del ajedrez tiene una problemática similar a la de otras disciplinas, donde los documentos quedan diseminados en los lugares más extraños y es muy complicado ir uniendo rompecabezas que permitan esclarecer algunos puntos históricos.
Se van haciendo mitos en la historia y leyendas que terminan distorsionando lo que realmente paso y así muchas veces las más valiosas lecciones no llegan a quienes las pudieran aprovechar para continuar el ascenso del ser humano de manera más expedita, sino que la humanidad tiene que hacer sesgos. Mucho de lo conocido o creado por el hombre se ha perdido así, y el “saber como” de muchas cosas se han ido perdiendo por tragedias como la quema de la biblioteca de Alejandría hace siglos, como lo que pasó en Moscú hace algunos días con incendio de una parte de la biblioteca más importante de la capital rusa.
Localmente en México ha habido pérdidas importantes de archivos históricos, como incendios de bibliotecas. Se cuenta como Sigüenza y Góngora rescató parte del archivo de la nación hace siglos, y más recientemente Don Guillermo Prieto también tuvo que hacer su parte en otra ocasión.
Relataba el excelente historiador ajedrecístico de San Petersburgo, Alexander Kentler, sus desvelos buscando documentos y datos para realizar su libro de Anales sobre el ajedrez en San Petersburgo y yo pensaba en los que pasaba yo para conseguir evidencias sobre el paso del GM Carlos Torre Repetto en 1926 por esa misma ciudad, que sería la cuna del único libro que escribió el maestro yucateco, “El Desarrollo de la Habilidad en Ajedrez”, que fue un trabajo que se fue modificando tanto que solo una pequeña fracción fue publicada en inglés y español, una un poco mayor en ruso y una gran parte se quedó en algún tintero.
Uno de los ajedrecistas más longevos con título internacional que vivió en Rusia fue Nikolas Alexandrovich Novotelnov, nacido en 1911 y fallecido en 2006. Con excelente memoria, fue una ayuda inmejorable para rescatar mucho de lo que Torre vivió en Rusia. Si bien directamente poco sabía de Torre, si conocía a los familiares de los ajedrecistas de la época de la visita de Torre a la entonces llamada Leningrado que tenían bien cuidados archivos.
Uno de los personajes más cercanos con Torre, incluso jugando un torneo especial con él, fue Avram Yakovlevich Model. Un personaje de lo más importante para la historia del ajedrez en la ciudad, como el mismo Alexander Kentler dice; era un personaje muy culto, dado incluso a escribir poesía, pero destacando como administrador y matemático al más alto nivel, pero como muy aficionado al ajedrez, se le recuerda por lo mucho que hizo por los ajedrecistas durante el sitio de su ciudad, la heroica Leningrado que 900 días padeció de ataques y bombardeos, pero principalmente por hambre y enfermedades.
Habría mucho que escribir de Avram Yakovlevich y lo mucho que escribió sobre Torre, así como influyó en lo que Don Carlos recabo de su estancia en la Unión Soviética, pues Model fue como su adoctrinador sobre marxismo y él que le acercó los textos más importantes sobre filosofía marxista, así como una especie de maestro del idioma ruso, aunque Rokhlin era el traductor e interprete oficial de Torre en Rusia.
Pero lo más importante para mi fue la hija de Model, Olga Avramovna Model, que cuando la conocí tenía 85 años de edad pero conservaba salud y lucidez. Model era muy meticuloso en guardar todo, desde los manuscritos de sus  artículos, hasta notas diarias que hacía de lo que veía y pensaba. Tenía un tesoro epistolar con cartas de los ajedrecistas más destacados de Leningrado, desde el entrenador Vladimir Zak, hasta los grandes maestros Taimanov, Korchnoi, Spassky; y el mismísimo Vasily Smyslov, con quien se carteaba muy seguido.
El caso es que Olga Avramovna Model tenía un cuidado para clasificar y conservar tal enorme archivo que era una delicia la consulta e invaluable el “escaneo” de documentos. Tan solo del año 1926, se podrían hacer varios libros de lo que apuntaba Model. Claro que también había poemas, que en la literatura se considera el material más difícil de traducir.
Ya he comentado que una de las dificultades al estudiar ajedrez en base a libros que son deficientes traducciones, es que muchos conceptos quedan poci claros. En castellano se hizo alguna vez una mala traducción del libro Mi Sistema de Aaron Nimzovich, y se publicó un termino erróneo:  “Avance Restringido”, en lugar del correcto “Avance Restringiendo”·, y confundía a cualquiera sobre lo que quería transmitir Nimzovich. Así puedo citar decenas de casos. En literatura la poesía es aún más vulnerable que los temas técnicos. Recuerdo la traducción del “Himno a la Alegría” de Schiller que hizo Manuel J. Othon, que era muy bella, pero diferente de modo sustancial a la idea que Schiller transmitía. Ya no digamos tantas canciones que pasan de un idioma a otro. Son como las películas sobre hechos históricos que tergiversan todo. Muchos creerán que la segunda guerra mundial fue una victoria norteamericana más que una soviética, y que los colonos sajones del viejo oeste eran unas hermanitas de la caridad comparados con los apaches y que la política genocida del General Sherman de no hay mejor indio que el indio muerto, fue la mejor para que la democracia reinará al oeste del Missouri.
El caso es que traducir los poemas de Model, incluyendo los que escribió al GM Carlos Torre Repetto es una tarea más allá de los alcances de un ajedrecista que lo que deseaba era rastrear la manera de pensar para jugar ajedrez de un joven de 21 años que nacido en Yucatán, trataba de plasmar en un libro que sería editado y publicado en Tamaulipas con el fin de instruir a los ajedrecistas mexicanos los métodos de juego de Torre para así dimensionar de una mejor manera la trascendencia del maestro mexicano en el mundo del ajedrez de su tiempo.
De Novotelnov a Model, de ahí a Olga Avramovna; y gracias a ella contactar con archivistas que tenían los documentos de Rokhlin, fue posible vislumbrar de alguna manera lo que pudo haber sido la creación completa de Torre que él esperaba se publicara y no lo que finalmente quedó como un pequeño, eso si muy valioso, cuaderno de ajedrez con un nombre que parecería demasiado ambicioso: “Como se forma un maestro en ajedrez” o “El Desarrollo de la Habilidad en Ajedrez”.
En una carta a Model, Torre le comunica que le enviará las anotaciones que hizo al Campeonato Nacional de México 1926, pero solo 12 partidas comentadas alcanzaron a llegar al maestro de Leningrado, pues luego partió Torre a su destino a la Ciudad de Chicago 1926. El Carlos Torre Repetto que arribó a Chicago, era muy diferente al que saldría de allí, pues en un ambiento hostil se generaría la tragedia. Muchos tenían los mezquinos deseos que una persona con la raza, la cultura y la manera de pensar de Carlos Torre Repetto, sobre todo recién llegado del México revolucionario y de la Unión Soviética,  no ganase un Torneo Internacional tan prestigioso, en un momento en que Estados Unidos se acercaba a su momento más difícil, que finalmente se daría con la crisis económica y social de 1929.
No hace muchos días, recibía yo un email agradeciéndome el envío de Bucanero de Ajedrez número 1 de 2015. Era de un familiar de Model, que da clases de castellano en San Petersburgo. Me agradece que mantenga memoria del maestro Model y me pide no olvide escribir sobre lo importante que fue para el ajedrez de su ciudad, sobre todo en la segunda guerra mundial, ahora que este 9 de mayo será el 70 aniversario de la victoria para los rusos. Seguro no lo olvidaré.