6 feb. 2015

Spassky y la Edad en ajedrez. 2




El talento de Spassky para el ajedrez fue detectado al regreso a su ciudad natal, Leningrado, tras de que el sitio de 900 días que había sufrido esa heroica ciudad por los nazis en la segunda guerra mundial, en 1945.
Pero pasaron dos años para que fuese realmente atendido y a pesar de que destacó como niño ajedrecista, simplemente se le dejó jugar, sin gran entrenamiento especial, hasta los 10 años.
Muchos suponen que en la Unión Soviética el ajedrez se enseñaba en las escuelas, pero la realidad es que en parte si y en parte no. Cada profesor de grupo en las escuelas primarias de la Unión Soviética fue preparado para que mostrase lo que era el ajedrez y enseñase el movimiento de las piezas a partir de lo que sería para nosotros el cuarto año de primaria, dedicando solo unas tres horas durante el curso de un año para ese fin. Pero como el ajedrez era muy popular, los niños eran canalizados hacia centros para el efecto en las ciudades. Claro que en algunas escuelas laboraban profesores que tenían afición personal por el ajedrez, así que por su iniciativa, y con  la posibilidad de que los apoyasen los instructores de ajedrez profesionales de los centros de ajedrez de la ciudad, desarrollaron actividades mas intensas en sus escuelas que las programadas tres horas durante un año lectivo. Pero esto era de iniciativa propia de los profesores, aunque si les daban apoyo en capacitación y en material didáctico cuando dichos profesores informaban de su actividad. Pero no les pagaban de manera especial ese trabajo, que se consideraba trabajo voluntario, aunque si ganaban “puntos” de mérito que de alguna forma podían capitalizar para alguna ventaja, como días de permiso, o la opción de comprar algún aparato doméstico que estuviese poco abastecido en su ciudad, y un comité decidía quienes merecían tener prioridad para adquirirlo, de acuerdo a existencias. Entonces se tomaba en cuenta el trabajo “voluntario”.
En el caso de algunos entrenadores de ajedrez que sirvieron en los frentes de guerra y resaltaron por hechos heroícos, muchos de los puestos directivos dentro de la organización del ajedrez se les dieron por su actividad militar y no tanto por su capacidad técnica en ajedrez. Además había cosas como el paisanaje, el compadrazgo, que también influían. El caso es que a cualquier profesor de primaria “lo vestía”, el que diera más horas de ajedrez que lo que estaba obligado, siempre que cumpliera su plan de estudios general.
Pero eran solo tres horas al año y solo a partir del cuarto de primaria lo que estaba programado. Mostrar el ajedrez, darles algunas bases y ya dependía de la afición despertada en el niño, si él se inscribía en algún centro de enseñanza del ajedrez. Además, no siempre había vacantes, pero por lo general, en cada ciudad podían recibir en sus centros de ajedrez a un gran porcentaje de la población infantil.
Si para 1946 se consideraba una población de 100 millones de soviéticos, se podría decir que al menos 3 millones participaban habitualmente en actividades de ajedrez y unos 2 millones recibían clases en sus clubes de sindicatos o los centros de ajedrez con clases para niños. Un millón al menos eran escolares como Spassky.
¿Por qué no se atendió a Spassky cuando se le detectó y porque se dejaron pasar un par de años?

Cuando se intenta enseñar a un niño el ajedrez, los pedagogos soviéticos afirmaban que hay que tener en cuenta, antes que nada, y lo mismo que para otras disciplinas escolares, que la información que se le transmitirá al escolar pueda ser comprendida y ejecutada en el tablero, o en las hojas de ejercicio de la manera más rápida y definida para poder estar seguro de que el escolar aprende. Es una evaluación y diagnóstico diario. Por ello es importante tener en cuenta el nivel que el niño tiene en su desarrollo y que la asimilación de los conceptos y los ejemplos, contenidos o material que les damos vayan acomodándose con  los conocimientos que tenía previamente, pues sólo así podrá hacer las relaciones de lo nuevo con lo viejo que permite que se afiance en la memoria y la comprensión del escolar.
Hay que monitorear las contradicciones y conflictos que supone surgirán, lo que produce un desequilibrio inicial que oportunamente debe ser atendido para que luego se logre un equilibrio nuevo más evolucionado. Se va ascendiendo en espiral, pero hay que ir subiendo escalones. Cada vez que un escolar aprende algo nuevo, esto hace conflicto con lo que sabía, y hay que equilibrar de nuevo, en cada escalón.
Ahora, como el aprendizaje requiere de las relaciones sociales, con el profesor, sus compañeros, todos con diferente antecedente cultural, los grupos variados favorecen el aprendizaje, pero en la medida en que producen contradicciones y, en consecuencia, se reorganice el conocimiento de los escolares.
En el ajedrez es importante pensar que uno no juega solo, sino con un contrincante, así como hay compañeros, amigos que también juegan, y hay una necesidad de entender el punto de vista de los demás y hay que coordinar las  perspectivas.
Los soviéticos, derivados de las diversas escuelas de pedagogía, respetaban, tanto para la enseñanza del ajedrez, como para otras disciplinas como las matemáticas y el lenguaje, lo que se conoce como los estadios  de desarrollo.
Estos eran definidos por varias características, pero se determinaban en general por la edad.
En ajedrez un alumno pasa de escalones de operaciones concretas, tangibles, a escalones de operaciones formales, no tangibles, y así el ajedrez estimula algunos aspectos como: el control de la impulsividad, la concentración, la toma de decisiones, el cálculo, el análisis de posibilidades, incluso el sentido del tiempo y su uso para la reflexión, cuando juega ajedrez contra reloj, así como el control de la ira, y la compostura y control de si mismo en general.
Según las teorías de pedagogos como el soviético Vigotsky, o el occidental Piaget, hay cuatro rasgos fundamentales caracterizadores de los estadios o niveles:

A: En un estadio lo importante en un estadio es el orden de sucesión  en que se hacen las adquisiciones y no solo las edades a las que se alcanza dicho estadio o nivel.
B:.Los estadios tienen un carácter integrativo, o más bien acumulativo. Es decir, que los logros de un estadio no se pierden en el siguiente sino que quedan incorporados al nuevo tipo de estructura, formando un sistema más amplio.
C:  Cada estadio está representado por una estructura de conjunto que se debe poder describir siguiendo un modelo lógico.
D: En cada estadio se debe distinguir un periodo de preparación y otro de logro y completamiento.

De ahí que hay que establecer cual es la edad adecuada para que a un escolar se le enseñe ajedrez, no solo por la edad, sino también por conocimientos previos. Esto sobre todo para que el profesor, instructor o monitor pueda tener lenguaje de comunicación para transmitir al escolar la información. Aunque nunca será exactamente igual lo que un profesor enseñe a lo que un alumno aprenda. Desgraciadamente se llegó a la conclusión en la Unión Soviética que era imposible individualizar las clases en la práctica, entonces se daban clases generales y a los escolares con más vocación, motivación e interés, que en suma son los aspectos más definitivos de lo que llamamos talento, tratar de canalizarlos a clases semi individuales, con un entrenador especialista que atendiese grupos no mayores de cuatro escolares con talentos especiales, como sucedió con Spassky entre los 8 y 9 años de edad.
La edad mínima para las clases generales, se decía que eran los 6 años, ya que a partir de esa edad, según Vigotsky o Piaget, la memoria, la resolución de problemas, la categorización ,el razonamiento o la elaboración de conocimiento son procesos cognitivos más sólidos y eficaces.  Según sus valoraciones es a los 6 años cuando comienza a haber una mayor conciencia reflexiva y mejor control.

Después de la desaparición de la Unión Soviética, pedagogos de ajedrez destacados como Sukhin, trabajaron exitosamente con niños de edad preescolar, pero en la URSS nunca se hizo, solo con los de primaria, preferentemente de 9 a 10 años, que es cuando a Spassky se le atendió en realidad.
.¿Por qué no se eligio la etapa preescolar para la enseñanza del ajedrez?. Se consideraba que los niños de 6 años o mayores tienen más recursos para planificar y utilizar de forma eficiente sus aptitudes cuando se enfrentan a un problema, cuando han aplicar la información que recuerdam o cuando han de ampliar su nivel de conocimiento sobre un tema particular.
A partir de los 7 años los niños ya van teniendo conciencia de lo que son  sus puntos fuertes y débiles intelectualmente.
Afirmaban los soviéticos que de los 2 a 5 años, los niños no captan en qué consiste pensar y mucho menos cual es la diferencia hay entre pensar bien y pensar mal, ya que este logro cognitivo tan importante solo se logra entre los 6 y 12 años en general, sólo uno entre mil niños, los soviéticos encontraron que niños menores de 6 años lo lograban.
Se aceptaba, tras series de estudios hechos en 1925 en la URSS que entre la etapa preescolar y la primaria, se dan los cambios básicos en la manera de procesar la información y sobre todo, en la manera de discriminarla, o más bien seleccionarla.
Aunque muchos lo discutieron, para la pedagogía en la URSS se aceptaba que la capacidad de procesamiento de información aumentaba con la edad, pudiendo generar procesos cognitivos más complejos.
Es lógico pensar que la diferencia de edad en estadios tan tempranos se hace notar en todo lo que supone manejo y procesamiento de la información y que dicho  grado de madurez se va adquiriendo con la edad. En todas las materias  escolares está claro que a mayor edad mayor capacidad para conseguir determinados logros, y el ajedrez no tiene porque ser diferente, cuando tiene todas las características de una materia, además de otras características más complejas, porque se dan antes conflictos y contradicciones por la misma experiencia en competencias. Si la educación primaria toma como 6 años la edad base y 9 la de mayor complejidad, es normal que el ajedrez, considerado complejo, se acentúe su enseñanza a partir de los 9 años, como pasó con Spassky, con todo y que era notoria su motivación, facilidad, vocación, o digamos, su talento.
En La URSS, como fue en todos los países influenciados por la pedagogía soviética, como Yugoslavia, Alemania Democrática, Polonia, Hungría y , mas cercana a nosotros , Cuba, se respeto que la enseñanza generalizada del ajedrez fuera a partir de los 9 a 10 años de edad. En ningún país de los mencionados era materia obligatoria en las escuelas, más allá de darlo a conocer en tres horas en un año lectivo, pero en todos había centros especializados para canalizarlos, siendo así como se creo cierta masividad. Solo recientemente Armenia lo tiene como materia obligatoria, y consideran que ha sido un éxito. Armenia tiene unos 3 millones de habitantes y a pesar de su gran tradición ajedrecística, ha sido un esfuerzo presupuestal enorme. En países sin tradición, como los iberoamericanos el costo sería presupuestalmente mayor. En Cuba se gastan al menos directamente unos 10 millones de dólares al año y otros 15 indirectamente, para atender una población escolar cinco veces menor que la de México, donde atendemos una proporción de la población casi a la mitad de proporción de Cuba, o sea de 10 niños en edad escolar Cuba atiende al menos 9, mientras en México, de 10 se atienden cuando mucho 8.
Escogieron esos países los 9 y 10 años de edad porque consideraban sus especialistas que a esa edad es  cuando los niños presentan unas bases madurativas básicas que aseguran un aprendizaje rápido.
Sukhin afirma que puede ser desde los 6 años. En México se trabaja con niños desde los 6 años, pero se ha fallado en asegurar una motivación suficientemente alta para que los niños sigan interesados en el ajedrez en cursos superiores.
Surge el problema entonces de cómo motivar a los escolares en ajedrez.
Por lo general la mayoría de los niños experimentan un progreso claro en todas las nociones concretas utilizadas, tras sesiones de aprendizaje operativo, es decir cuando se activan sus esquemas al enfrentarlos a resolver posiciones a resolver, tareas o todo tipo de conflictos cognitivos.
El problema es lograr:
a. Que valoren los escolares más el hecho de aprender que el hecho de conseguir tener éxito o fracasar en una tarea particular. En eso inclusive a veces se falla con los mismos instructores. Cuando doy un curso de capacitación, he tenido que vencer el que muchos llegan por el diploma y el certificado y no por aprender a dar clases. Muchos venden más a los niños el ganar puntos que en aprender a pensar en ajedrez. El escolar parece prepararse más para pasar un examen que para aprender, todo por lo obsoleto del sistema educativo actual, donde no se va a la escuela para aprender y saber, sino para tener una patente de corso para obtener un trabajo remunerado satisfactoriamente, no para hacer una labor de vida.
b. Que consideren la inteligencia como algo que se puede modificar mediante el esfuerzo y no como algo estable. Hay que hacer comprender que mientras más se exijan a si mismos más podrán ser capaces de lograr cada vez, que mientras más piensen, serán más inteligentes cada vez más.
c. Que centren su atención más en la experiencia de competencia que puede acompañar a la comprensión de lo que se estudia, al ejercicio de lo que se aprende y a su aplicación a la solución de nuevos problemas que en las posibles recompensas externas.
d . Que aprendan cuándo, cómo y porqué aplicar estrategias, a fin de que puedan autorregular su utilización.


Las competencias a edad inmadura, pueden fomentar el que se desvíe la apreciación de los valores adquiridos al jugar ajedrez. Pero también si no se compite se pierden algunos aspectos formativos de carácter fundamentales.
En la URSS se decidió que a los 9 años o 10 enseñarles el ajedrez, pero no se permitían hacer competencias para menores de 10 años. Pero eso fue cambiando con la transformación de la URSS en varios países. Hoy día en Rusia compiten niños de 4 años, pero con un cuidado y vigilancia especial, supuestamente, pero a veces solo en el papel. En México se hace con niños menores de 8 años, pero si me baso en la estadística, el 65% de los niños menores de 8 años que hoy día compiten, dejarán de participar en ajedrez antes de que cumplan quince años. El 70% de los niños que empezaron a competir con más de 12 años de edad, siguieron compitiendo a los 30 años de edad. Saquen sus conclusiones, aunque se requieren estudios con más rigor científico que los que hice con estadísticas, en que solo use la información de los torneos delegaciones del DF de 1978 a 1990 y las Olimpíadas Nacionales de 1995 a 2010 y las listas de la FENAMAC, pero examine así a más de 300 niños, la mayoría hoy adultos. Todos los que tenían la misma edad que yo cuando jugué mi primer torneo de ajedrez en 1965, decenas de casos, y que tenían tres años o más jugando torneos, se han retirado del ajedrez antes de cumplir 40 años, los que empezaron a los 12 años o más, la mayoría llegaron a los 50 años jugando ajedrez aún en torneos…
En el caso de Spassky y sus contemporáneos de Leningrado. Todos los que llegaron a titularse como maestros nacionales, internacionales o Grandes Maestros, no compitieron antes de los 10 años de edad. Pueden consultar sus biografías. Aunque en el siglo XXI abundan ejemplos de niños que los seis años competían y ahora siguen jugando siendo mayores de 18 años. Los tiempos cambian. Pero depende de cada país y cada medio social.