21 ago. 2012

Estudiar ajedrez y el Internet.


Zygmunt Bauman, un pensador del que ya he comentado algunas ideas, escribe algunas cosas preocupantes sobre el Internet.
“La información es muy fácil de conseguir ahora. Vas a Google, haces una pregunta y recibes una respuesta. El problema es que no es una sola, sino que son millones. Cuando yo era joven anhelaba tener la clase de acceso a la información que tengo ahora, pero con el pasar de los años he descubierto que el exceso de información es peor que la escasez. Ahora los temas cambian continuamente. El interés de las personas fluctúa con enorme facilidad”.
“Nos estamos distanciando del pasado a toda velocidad, de lo cual resulta el impacto de dos fuerzas, una es la fuerza del olvido y la otra, la de la memoria. No hay tiempo para entrar en materia, de modo que la memoria guarda un recuerdo deformado del pasado. No sabemos cuánto van a durar las concepciones que se establecen con unos cimientos tan débiles. Esto no es serio. El problema es cómo conseguir llegar a la información relevante, cómo distingues la basura de lo relevante. Se trataría de saber si un año después le interesa a alguien lo sucedido el año anterior, si dejó algún rastro”.
Hay muchos datos y no son fáciles de convertir en información, pero hay que hacerlo.
La educación virtual a distancia es una alternativa para que un mayor número de personas accedan a la instrucción, porque los costos son más reducidos. Si cuidamos las estrategias pedagógicas y mejoramos el nivel de los maestros se logrará una mejoríá similar a la que tienen las escuelas presenciales, dijo Martín de los Heros, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), con sede en México.
Añadió que en dicho esquema la educación es una ventaja para los jóvenes que acceden a las escuelas por la limitación de matrícula, pero hay dos factores que limitan su utilización: el acceso a Internet y la computadora, y permear entre la sociedad que este tipo de formación no es de baja calidad.
En los países de nuestra América necesitamos cada vez más de instructores de ajedrez capacitados, pero los costos de la educación en escuelas convencionales es un obstáculo enorme. Si alguien desea prepararse adecuadamente tendría que viajar al ISLA, un instituto superior que prepara entrenadores de ajedrez en La Habana, o viajar a Rusia o a Ucrania a tomar esos cursos, en todo caso implica pasársela varios meses lejos de su país, con una inversión de tiempo y dinero que muy pocos pueden hacer en nuestros países. Sin eso, sin instrucción adecuada y sin los papeles que confirmen su capacitación, los ahora aspirantes a instructores no tendrán la posibilidad de ser empleados por los que ya demandan estos servicios y mucho menos abrir la demanda en lugares que aún no están conscientes de lo importante que el ajedrez sea introducido en sus centros escolares.
Por ello nace la idea de que una institución de educación superior establezca esta preparación de instructores, dotándolos de capacitación adecuada y de papeles que den aval a dicha preparación, en una modalidad a distancia que seguramente sería recibida en muchos países. Una institución que tenga convenios firmados con organizaciones educativas de todos nuestros países y con una reputación que facilite la empleabilidad de los que tomen esos cursos.
Mucho he avanzado en esa dirección y ya mucho del material para dar los cursos y para dotar a los egresados ha sido aprobado, pero falta camino a recorrer. Faltan algunos pasos, uno de ellos es demostrar que hay interés entre los potenciales participantes y que estos provienen de muchos lugares como para que refuercen el argumento de que habría una viabilidad en ese sistema de enseñanza que para el arranque requiere una inversión. Prácticamente con un par de docenas de alumnos esto podría arrancar, pero para los administradores de este tipo de cursos, que poco o nada conocen del medio del ajedrez y no están convencidos de que el proyecto responde a una necesidad real, requiero evidencia contundente. Pero ahí voy.