8 ago. 2012

Estudiar Finales.


Muchas personas piensan que la diferencia más notoria entre un gran maestro y un jugador ordinario, consiste sobre todo en una superior preparación de aperturas o quizás una mayor capacidad de cálculo o en su conocimiento más profundo de las posiciones típicas del medio juego, pero la mayoría pasan por alto algo que se denota al examinar las partidas de los grandes maestros contra jugadores inferiormente titulados en los torneos abiertos, en la mayoría de los casos las victorias más fáciles las obtienen los grandes maestros en finales con posiciones más o menos iguales en que el gran maestro se desempeña mucho mejor que sus contrarios. Es frecuente que el perdedor esté asombrado en perder una posición simple con muy pocas piezas en el tablero.
Pero como ahí cuenta mucho “lo académico” del jugador, ya que tiene que jugar por si mismo apoyado por sus conocimientos técnicos, aspecto descuidado por el jugador ordinario que dedica la mayor parte de su tiempo al estudio de las aperturas, el gran maestro puede ponerle a su oponente los obstáculos y problemas más difíciles. El peso de cada jugada se incrementa y los errores resultan muy costosos. Con los controles de tiempo más rápidos, no se puede improvisar, sino el saber qué hacer, aumenta en importancia.
En los libros de la serie “Aprendiendo de los Entrenadores”, que no son otra cosa que recopilaciones de entrevistas con mis comentarios, muchos entrenadores enfatizan este hecho.
Lazlo Polgar publicó tres libros enormes, uno de táctica simple con más de 5000 posiciones, otro de Medio Juego con una cantidad enorme de posiciones y temas, y uno igual de grande sobre Finales, tres libros “Mamut” De aperturas nada todavía, pero es muy interesante ver como se describe el “Fenomeno Polgar”, por los diversos entrenadores que participaron en este “Proyecto Familiar”.
Si le interesan los libros de la serie, escriba a chesscom@hotmail.com