6 ago. 2012

Frustrando sueños.


Con enorme tristeza e indignación observó que los representantes de México, que se ganaron su lugar en arduo, importante y costoso torneo previo, no compiten en el Campeonato Mundial Juvenil (mal llamado sub 20 por muchos).
Y mientras se fomenta (o explota) la participación de los poco significativos eventos subs varios en donde no hay tradición de calidad, pues son torneos abiertos disfrazados de eventos internacionales, en que decenas de competidores locales se mezclan con jugadores campeones y las “legiones de avalados”, en un fingimiento de lo que es una verdadera competencia internacional, los federativos fallan en que México participe en la única competencia “sub” de verdadero prestigio y real fogueo internacional.
Teniendo a dos verdaderas estrellas con futuro, como pocas veces antes, uno en cada género, con verdaderas oportunidades de un lugar destacado, no se les cumple. Les exigieron una costosa inscripción al evento clasificatorio, más grande que cualquier precedente en la historia del ajedrez mexicano y terminan no cumpliendo.
No sé si sea proseguible penalmente esta actuación de los federativos, pero hay mucho tiempo para averiguarlo, y pronto, con voz en el máximo foro, el Congreso de la Unión, estoy seguro que habrá manera de aclarar relativamente pronto la situación legal y tomar las medidas adecuadas, pero la situación moral debe preocupar más, y es donde ahora hay que apuntar. ¿Qué pasó? ¿No hay quien defienda los sueños de estos jóvenes deportistas? Todos los que de alguna manera tenemos más experiencias, más conocimientos o más contactos o medios debiéramos preocuparnos un poco por evitar que estas cosas pasen. ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?