17 ago. 2012

Ignacio Zapata Narvaez 1950-2012



Mis sinceras condolencias para Doña Consuelo Espínola y a su hijo, Ignacio Zapata por el fallecimiento de Don Ignacio Zapata Narvaéz, destacado luchador que desde los años setentas dedicó su vida a defender los derechos humanos. Las enseñanzas de nuestros mentores de pensamiento crítico de la Compañía de Jesús se han esparcido por toda Iberoamérica, desde muy diversas trincheras a pesar de la incomprensión que pretende crear barreras a las ideas, como dijera el gran profesor del Colegió de Belén en La Habana, Dr. José de Jesús Zayas; de aquella generación que ahora somos sesentones, muchos sufren problemas de salud por la edad y la mala vida que da el estar en contra de la corriente que marcan los poderes, pero los ejemplos como los de “Nacho” Zapata, peleando por sus principios hasta sus últimos momentos de su enfermedad que todos sabíamos era fatal, es un ejemplo para todos los jóvenes y no tan jóvenes.
Nuevo León nunca ha sido fácil terreno para los crítico-pensadores, ya que los grandes intereses económicos se preocupan más por que las personas produzcan y no que piensen. Ya decía Nacho que el ajedrez era de lo más difícil de promover porque a los grandes empresarios no les gusta favorecer que las personas piensen críticamente. Prefirió practicar más el ajedrez de la defensa de los pobres de la tierra como dijera Martí. Y siempre fue un Martiano de verdad. Como dijera la coordinadora del  CADHAC (Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos en Nuevo León), la madre Consuelo Morales, “fue siempre un gran compañero, ejemplo de solidaridad y lucha” porque él siguió el lema de Martí, “con los pobres de la tierra quiero mi suerte echar”.
Entendió como pocos el fenómeno migratorio y su lucha por los que tienen que dejar su tierra para buscar las oportunidades en otros horizontes, su “Braceroproa”, lo hizo alejarse de muchas de sus aficiones y gustos.  “Rayas en el agua”, decíamos, tras ver la desaparición de esos grandes fondos escamoteados a braceros y de cómo eran victimados abogados y periodistas, pero nunca cejó. Algunos amigos me comentan que estaba hace unos días muy activo y febril en lucha todavía. No le alcanzó el tiempo. Era y diría yo, es, como lo describió Brecht, de los imprescindibles que luchan siempre.
Ecología, derechos humanos, pulpos financieros, educación, migración, decenas de temas fueron los suyos, pues nada de lo que era sufrir humano le era ajeno.
Hoy se siente su ausencia física en ambos lados de la frontera, en Nuevo León, Tamaulipas y Texas, pero está presente su idea esencial. Condiscípulos de diversos países, desde España a México, pasando por Cuba, que siguen las enseñanzas de pensamiento crítico de un grupo de jesuitas que se atrevieron a enfrentar cinco siglos de historia, nos encadenamos a pensar por el compañero que se va y daremos testimonio de un caminar loable y trataremos de seguir y difundir el ejemplo del luchador incansable.