27 abr. 2016

Teoría del Quantum en Ajedrez




El aprender sin pensar es trabajo perdido.


El aprendizaje en muchas de las disciplinas no se da de manera fluida y continua, sino en especie de saltos y períodos de aparente receso. Es como si a uno le llegase de pronto un rayo y lo que antes, ayer, no podía hacer, de pronto se despertó hoy y lo puede hacer.
El célebre estudioso, Lev Semionovich Vigotski, sin quien la enseñanza moderna no pudiera entenderse, manifestó que estos saltos eran explicables dentro de un proceso físico como pedagógico.
Los entrenadores de ajedrez, disciplina en que estos saltos son prácticamente regla natural, le denominamos a este fenómeno, la teoría del Quantum.
El desarrollo del ajedrez es un camino de picos y mesetas, donde pareciera uno ir en un carro no con ruedas circulares, sino ruedas “cuadradas”.
Avance, frenón, avance. Como para desanimar a cualquiera, porque en cada “receso” de ilimitada duración, surge la inquietud de que ya no haya un avance. Como podemos observar en muchos jugadores de la historia y de nuestro ámbito má cercano, sobran ejemplos de quienes tuvieron su avance y ya después de un receso no siguió otro, sino lo que continuó fue el retroceso.
Todos tenemos miedo de que el avance reciente fuese el último. La última carcajada de la cumbancha, como dijera el músico poeta Agustín Lara.
Esta serie de avances y recesos, ya lo expresé antes, no es particular del ajedrez, sino que se da en miles de situaciones del desarrollo humano. Lo vemos todos los días en niños que la noche anterior parecían que tardarían mucho en hablar y amanecen locuaces y parlanchines para volver locos de alegría a sus padres.
Se cumplió la teoría del Quantum.
Dicha teoría se explica de la siguiente manera: uno no avanza hasta que cumple el 100% de lo que necesita para pasar al siguiente nivel, esto lo vemos bien ejemplificado en los video juegos estilo Mario Bros. Si no juntamos todas las cositas, no “saltamos” al siguiente nivel. Si tenemos 999 de las mil necesarias, no pasamos a otro nivel. Es como subir escaleras, tenemos nuestro pie en un 90% del camino de pisar el siguiente escalón, pero sólo “saltamos” al siguiente escalón y subimos un poco más en la escalera hasta que el pie haya cumplido el 100% de la distancia entre el escalón en que estábamos y el siguiente hacía arriba.
Ahora, sabiendo como funciona la teoría del Quantum, nos quedará claro que tiene una máxima importancia saber que cosas suman el 100% de lo necesario para subir el próximo escalón, pues así sabremos lo que nos falta y no nos desanimaremos ni nos daremos por rendidos, como suele suceder al ignorar que tan lejos esta la cima.