20 abr. 2016

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Campeonato Nacional Absoluto de México 2000
Por MI Raúl Ocampo Vargas
Del 4 al 11 de agosto de 2000 se desarrolló en la Ciudad de México el Campeonato Nacional Absoluto de México 2000. Con la participación de un nutrido grupo de los mejores jugadores mexicanos, en el formato de Sistema Suizo a 9 rondas se realizó este Campeonato que al ser abierto sólo para mexicanos es considerado el Campeonato Nacional Cerrado, a diferencia del Campeonato Nacional Abierto que permite la participación de maestros extranjeros y que es tradicionalmente celebrado durante la Semana Mayor (de acuerdo a la religión cristiana). El Campeonato Nacional Absoluto es parte de los circuitos zonales de la FIDE y tiene como aliciente adicional al título de Campeón Nacional, el pase a la siguiente fase eliminatoria al Campeonato Mundial de la FIDE.
Entre los participantes más destacados podemos señalar, en orden de rating FIDE a los maestros: José Gonzalez García , MI (2440) de Yucatán; Rafael Espinosa Flores, MI (2405) del D.F.; Julián Estrada Nieto, MI (2397) del Estado de Morelos (aunque radicado gran parte del año en Hungría); Florentino Garméndez, MF (2385) del Estado de Puebla; Alberto Escobedo Tinajero, MI (2381) del D.F.; Alfonso Almeida Saenz, MI (2339) del Estado de Puebla; Miguel Herrera Ortíz, MF (2333); Rafael Baltazar Pineda, MI (2294) del D.F.; Jorge Vega García, MF (2282) del D.F.; Jorge Martín del Campo, MF (2282) del D.F.; entre otros.
El Título de Campeón Nacional lo obtuvo el MI Rafael Espinosa del D.F. con 7½ de nueve posibles, ganando un premio inmediato de $1000.00 dólares, aparte de otros $2400.00 dólares en 12 pagos mensuales. Su triunfo fué inobjetable ya que no corrió peligro en ninguna de las partidas jugadas y se enfrentó a los más fuertes contrincantes.
Como Subcampeón Nacional quedó con 7 puntos el MF Florentino Garméndez Gonzalez que culmina una exitosa campaña a lo largo del año, donde ha cosechado triunfos en torneos por toda la República.
También con 7 puntos, en tercer lugar debido al desempate queda el MF Miguel Herrera Ortíz.
Siguiendo con 6½ puntos y en riguroso orden de desempate siguieron: MI Alfonso Almeida (2339); MI Julián Estrada Nieto (2397); MI Raúl Ocampo Vargas (2219); MF Abel Dávalos Prieto (2247); MI José Gonzalez García (2440); MI Alberto Escobedo Tinajero (2381), MF Carlos Garméndez Gonzalez (2224) y MI Rafael Baltazar Pineda (2294).
El evento se desarrolló en las instalaciones de la Escuela de Comercio y Adminsitración del Instituto Politécnico Nacional, cuya Asociación de Ajedrez organizó muy adecuadamente el torneo. Como el mismo evento el año pasado, la organización fué inobjetable, si bien algunos comentaristas periodísticos se quejaron que en las últimas rondas el acceso a público y periodistas se restringió en algunas áreas. Tanto en el salón de juego, mesas, iluminación, ventilación e incluso en atenciones y puntualidad de jueces, este torneo fue el mejor de los más de diez torneos en que he participado durante este año. Aún recuerdo, no sin cierta amargura, las pésimas condiciones que sufrí en el Carlos Torre in Memoriam, nuestro máximo evento internacional. Si tuviera que poner calificaciones en escala de 10, al Campeonato Nacional Absoluto le pondría un 9, al Campeonato Nacional Abierto un 6 y al Carlos Torre in Memoriam un 4.
Para hablar de los defectos del Campeonato Nacional Absoluto, hay que mencionar la dificultad de obtener partidas y el que no se realicen boletines ni exista una preocupación en digitalizarlas, por lo que no se puede realizar una crónica completa del evento, ya que sólo contamos con un manojo de partidas para presentar en esta ocasión. Por otro lado, agradezco el esfuerzo del Dr. y MF Mario Jiménez, que me proporcionó las tablas de posiciones, (al menos en lo que a jugadores premiados respecta), ya que de otra manera no podría ni realizar esta breve, escueta y superficial crónica de este que debiera ser el torneo más importante del año.
Riflexionando…
Para los jugadores que no somos estrictamente profesionales y que además ya contamos con una buena cantidad de años, este torneo resultó agotador. De vez en vez tenemos que elegir una estrategia pácifica y hacer tablas aquí y allá para mantenerse en la lucha (por ejemplo, yo realicé 5 tablas y gané 4 partidas), y no bajar de las diez primeras mesas. Además el contar con un exiguo rating significa que en la mayoría de las partidas jugamos con contrincantes de mayor rating, mientras que a otros un alto rating los protegue pareándolos con jugadores de poco rating al quedar del lado "bueno" del pareo. Encima de todo, el desempate por progresivo (o acumulativo) le da ventaja a los que inician del lado "bueno" del pareo en las primeras mesas. El torneo fue dominado por los jóvenes, mientras que veteranos como De Winter, Martín del Campo, Benito Ramírez, Victor Rizo, Guillermo Godínez y el que esto escribe, difícilmente conteníamos a la nueva ola, especialmente en los días de rondas dobles.
No obstante este evento fue una verdadera fiesta ajedrecista, donde jugadores de todas las entidades federativas y edades participaron en tenaz lucha. Jugadores procedentes de la lejana Baja California Norte (a más de 2500 km al norte de la Ciudad de México), como el MF Juan Gómez Quezada (2231); o el MI José Gonzalez (2440) proveniente de Yucatán ( a màs de 1500 km hacia el sur de la Ciudad de México); o el nutrido grupo de jugadores de Sinaloa (más de 1000 km de la Ciudad de México), dan testimonio del interés de los mejores ajedrecistas mexicanos por participar. Sin embargo es de anotar que los columnistas de los diarios mexicanos poco informaron del evento. Hubo columnas que se dedicaron a presentar partidas jugadas hace más de 50 años, de esas que se repiten una y otra vez en los textos de principiantes de ajedrez, y que nada aportan al aficionado en general, ávido de noticias sobre el medio nacional; en lugar de dedicar un espacio, aunque sea mínimo, al evento máximo de nuestro calendario.
Se les olvida que el periodista debe ser testigo de su tiempo, dejando las bases testimoniales que integrarán los recuerdos del porvenir. ¿Que fue de columnistas como Guillermo Bello, Ulises Cassab, Janos Braun, Ricado Ramírez Honey y otros que en cada columna daban crónicas del acontecer diario del ajedrez nacional? Los criticaban por no ser muy doctos en técnicas ajedrecistas, pero daban noticias de ajedrez, no publicaban partidas del siglo pasado. Las partidas clásicas son muy valiosas, pero pertenecen a los textos, incluso a las revistas, no al breve y efímero espacio de una columna de sección deportiva. Uno compra los diarios para leer noticias, mientras para disertaciones filósoficas sobre los consejos de Lasker y Tartakover están los libros y revistas de fondo. Vean las columnas de Lasker y Tartakover de su época y ellos hacían crónica de su tiempo, de las partidas de sus días. Los clásicos los dejaban para sus artículos en revistas y para los valiosos libros que escribieron. En Internet podemos hablar de historia, en un diario informativo se puede hacer esporádicamente, pero no en cada columna. Hay que dar noticias.¿O No?
MI Raúl Ocampo Vargas
Naucalpan, Estado de México a 31 de Agosto de 2000