2 abr. 2016

Una Tonelada de Material me cayó encima.




No hace muchos días dedique a clasificar y revisar la biblioteca que su madre dejó a mis hijas, una colección muy inusual que no había visto yo en 30 años, a pesar de que la mayor parte, en algún momento, fueron libros que estudie de niño y joven.
Después tuve que revisar otros que yo tenía almacenados, tarea que aun no concluyo, de libros de ajedrez recopilados durante las dos últimas décadas. Pero principalmente era para revisar si ya estaban escaneados y archivados en discos duros y dvds, para poder ya venderlos, debido a que, por mis planes de emigración, sería terrible cargar con tanto peso en papel cuando caben unos 60 mil libros de ajedrez fácilmente en discos duros portátiles de un tera, con la ventaja de localización inmediata.
Además un amigo de San Petersburgo ha logrado depurar un programa en que los libros escaneados en OCR y PDF pueden ser pasados a formato de PGN rápidamente, con lo que unos 2000 libros seleccionados ya están en formato para ver jugadas y comentarios, así como análisis, en tablets y PCs. Se espera que para junio habrá mas de 12 mil libros pasados a PGN, lo que permitirá acceso inmediato a información para citas y seleccionar ejemplos para clases, presentaciones, etc., así como la creación de cientos de antologías, seleccionando partes de aquí y allá de los mejores libros de la historia de ajedrez.
Pero recientemente un amigo viajó a Moscú y trajó algunas cosas que encargue, que resultaron estar convertidas en unos 120 gigas de PDFs con traducciones en Word en español, por perfeccionar, lo mismo que los PGNs, de miles de artículos en ruso publicados en revistas como “64”, Ajedrez en la URSS, Ajedrez de Riga y el Boletín Central de la URSS, así como de revistas “menores” publicadas localmente en algunas de las repúblicas que entonces formaban la Unión Soviética.  Material que a primera vista se ve valiosísimo. Baste decir que pase revisando una serie de artículos de Mikhail Tal y de Carlos Torre Repetto que no conocía y me hubieran, o serán, muy útiles para mis clases.
¿Cuánto se debe almacenar de información? Para una organización educativa nada es demasiado, pero para una persona o un “recolector”, con unos 2 mil libros bastarían y cabrían en unos 32 gigas, un msd en una tablet.
Pero para que se instituya un sistema de enseñanza de ajedrez en un país, si uno puede reunir un equipo de unas 20 personas bien capacitadas, el tener una centena de miles de documentos de ajedrez para poder ser utilizados en elaborar antologías y manuales, seria un tesoro.
Desgraciadamente los directos de asociaciones civiles que normalmente rigen el ajedrez, como la arcaica FIDE, que ya muy pocos ajedrecistas que realmente saben de ajedrez respetan, no conocen ni por las cubiertas más de mil libros de ajedrez y no tienen ninguna visión de esa importancia. Una vez un alto directivo me invito a desayunar con toda pompa y se gastò 200 dólares en la invitación y cuando le plantee venderle unos DVDS con una biblioteca de ajedrez con más de 4000 libros seleccionados en 20 dólares se le hizo caro.  Por eso cuando me pidió clases personales de ajedrez le puse un precio más o menos caro de $150 dólares la clase, lo que aceptó inmediato, aunque le aconsejaba que era mejor estudiar en grupo y entonces solo pagaría 8 dólares la sesión y compartiría con 9 adultos más o menos de su edad y preparación académica , nivel de ajedrez y que algunos incluso habían sido compañeros de trabajo de él, alguna vez, pero prefirió tener sus clases privadas, aunque le advertí que pedagógicamente no era lo mejor. El caso es que mi impresión era que no se interesa tanto por lo que pueda enseñarle, sino quiere poder decir que toma clases conmigo…
¿Acumular tanto material que tal vez no sea apreciado jamás? Ya me daban ganas de recitar el famoso monologo de Hamlet, pues a veces dan ganas de tirar todos esos gigas que tanto trabajo ha costado reunir y pasar a recitar a Alceste del Misántropo de Moliere. A veces tengo que rechazar halagos de cierta gente que preferiría no saludar en público. Tan poco respeto me tienen y tengo yo de algunos directos del ajedrez federado. Se supone que debo trabajar por las generaciones posteriores a la mía, pero también he hallado tanto patán que se creen sabelotodo y como decía Najdorf, “hace décadas olvide lo que aun no aprenden”. Pero he estado leyendo algunas entrevistas de Spassky, unas cuarenta, y me digo a mi mismo, “Si el no permitió que lo amargasen, que derecho tengo yo de destilar tanta amargura”
Seguiré trabajando y haciendo rayas en el agua, reuniéndome con funcionarios que siempre dicen: “Ahora si vamos a llevar el ajedrez a las escuelas”. Cuando saben que el ajedrez desarrolla el pensamiento crítico en la población y eso es precisamente lo que menos conviene a esos funcionarios y políticos actuales, que son partidarios del “como va, que siga”. Pero no me hagan caso mi limitado número de lectores, pues yo tengo mala reputación y todos me señalan, excepto los mancos…