15 nov. 2014

El Campeonato Mundial de Ajedrez y las 34 piezas en el tablero.




Cuando me preguntan porque prefiero al GM Magnus Carlsen ante el GM Anand, contesto que mi razón es que al ser campeón Carlsen, es natural que los jovenes y niños aficionados al ajedrez lo imiten por ser campeón mundial y que su manera de jugar va sobre las líneas que considero son las que más beneficio puede aportar a una persona la práctica organizada del ajedrez.
Por otro lado, el mérito que tiene la lucha que emprende Anand por vencerse a si mismo y remontar el marcador tras 25 partidas en que no podía vencer a Carlsen es notable también y uno espera a ver, intrigado, si es capaz de hacerlo de nuevo, ahora que ha perdido una partida en que el factor humano y las debilidades sicólogicas fueron la principal causa de su derrota.
En los matches por el campeonato del mundo se dice que lo decisivo ha sido siempre la intensidad y la voluntad de vencer, en pocas palabras una fuerte motivación para emprender un magno esfuerzo.
Muchos grandes jugadores eran ejemplo de titánicos esfuerzos y su historia denotó un agotamiento rápido, otros, por el contrario, se les acusa de haber sido flojos. Spassky bromeaba, pero mucho decía cuando se describía a él mismo “Perezoso, como un gato gordo”.
En el ajedrez mexicano tenemos dos grandes jugadores que se esforzaban al máximo en cada partida, con una gran voluntad de vencer y que sufrían terriblemente cuando perdían una partida. Perfeccionistas al mil, cada partida de ellos era peleada hasta el fin, parecían espartanos en batalla. La carrera de ambos como jugadores internacionales fue realmente corta, y aunque terminada por muy diversas razones, cuando pienso en jugadores esforzados siempre me vienen a la mente los nombres de los grandes maestros Carlos Torre Repetto y Marcel Sisniega Campbell. Dos épocas y dos mundos, uno nacido en Mérida, Yucatán,  formado ajedrecísticamente en Estados Unidos y el otro en Chicago, Illinois, formado ajedrecísticamente en México, pero mexicanos los dos hasta la cepa; y de alguna manera Torre influyó mucho en Marcel, cuando en la vejez de uno y la adolescencia del otro, se transmitieron ideas y principios que venían del viejo Emanuel Lasker nacido 90 años antes que Sisniega y 35 antes que Torre.
Carlsen como jugador es intenso en el 98% de sus jugadas y Anand calculo que en un 95%, lo que hará una gran diferencia a pesar de que la experiencia de Anand es un 100% mayor. Pero hay experiencias que desgastan y aquí la clave, como en todo match por el campeonato del mundo es la motivación.
Ahí es donde los amigos, los familiares y los entrenadores más trabajan. Son también dos culturas en choque. Y no por nada en combates directos la cultura noruega se remonta a las sagas vikingas hasta que Haroldo los derrotó en 1066 en las tierras medias de Inglaterra, para luego perder con los primos de los vikingos noruegos, los normandos, poco después en Hastings. La India es una cultura que va más profunda en la espiritualidad y es eminentemente menos guerrera. Si el ajedrez fuese filosofía, Anand tendría ventaja cultural y no es por negar la excelsitud de la cultura noruega, basta oir a Grieg para saber que hay algo grande en esos fiordos, pero como el ajedrez tiene mucho de combate e intensidad, Carlsen, jugador combativo por raíces ancestrales, con tenacidad y perseverancia de navegante vikingo, formado en las hostilidades del siglo XXI, el actual, como que está más adecuado que el ajedrecista formado en el siglo XX como es Anand.
Anand está evidentemente mejor preparado en aperturas y creo que mejor asesorado y respaldado teóricamente, pero Carlsen tiene más técnica desarrollada, y si Karpov hace más de tres lustros era veneno por ello para Anand, su versión más actualizada en técnica, que es Carlsen, debe serlo también.
Carlsen tiene el respaldo sicológico de sus padres y una confianza vikinga en si mismo que parece salida de las sagas del siglo noveno; Anand por su parte tiene madurez creativa y objetividad bien formada, que le hace ver que tiene todo para ganar y la motivación de que esos lances no solo los disfrutaría él, sino sus compatriotas que aprecian el ajedrez más allá de lo deportivo.
El match está como para realizar un análisis sobre los conflictos y como se abordan desde diferentes puntos de vista de la cultura, de lo subjetivo.
Todo cuenta, incluso que se juegue en Sochi y Anand haya llegado con dos asistentes eslavos, polacos, mientras que Carlsen se mantuvo fiel a su equipo vikingo, pero asesorado posiblemente por un gran jugador ruso; además de que ambos utilizan programas de computación y redes de colaboradores `para la preparación; con sus familiares a su lado, cosa que en los matches del siglo XX era poco usual, excepto en lo importante que fue Rona, la esposa de Petrosian, casi siempre el duelo era entre jugadores y asesores, mientras que este, parece que las familias pesan mucho en ambos lados.
Hay estudiosos de la sicología que aprovechando las filmaciones examinan cada gesto, tratando de dar con señales, e incluso un entrenador aseguró que desde la primera partida ya se sabía que Carlsen ganaría, mientras otro dice que no todo está dicho, que aun falta mucho sufrimiento de parte de ambos, pero que el triunfo será de Carlsen sin ninguna duda y suelta una docena de argumentos sicológicos. El más convincente y que más le gustaría al GM Carlos Torre, es el de que Carlsen ganará porque juega con más intensidad…