26 nov. 2014

Una vez más se demuestra en el Mundial de Ajedrez que la sicología es definitiva.




En una actividad como el ajedrez donde el razonar y el emocionar cuenta tanto, no sorprende el enorme peso de la actitud al jugar. Si en toda acción humana predomina la actitud, en el ajedrez donde la toma de decisiones es continua, como un micro cosmos de vida, es más fácil de constatar como el control de si mismo es fundamental.
Carlsen dice que Anand fue más frágil que él en ese aspecto, aunque yo diría que menos motivado, o menos constantemente motivado. Anand desde el match de 2013 al match de 2014 tuvo muchos altibajos de motivación, mientras que Carlsen aunque tuvo sus picos fueron mucho menores, no bajaba tanto ni subía tanto. Creo que Anand no se decidió finalmente a emprender un involucramiento total en la tarea. Tal vez no le pareció sensato. No parece tan fundamental en su vida, creo que ahora está cumpliendo asignaturas pendientes más importantes que coleccionar una victoria más en un match de ajedrez.
Para los jóvenes que no han gozado ni el 0.1% de lo que Anand ha disfrutado del ajedrez en lo que toca a triunfos y reconocimientos debe parecerles difícil de entender, pero creo Anand busca otros triunfos y otros caminos, por lo que no estaba 100% en ganar a Carlsen, aunque tal vez lo creyese en algún momento.
Lo que si esta claro una vez más, es que la única manera de jugar a muy alto nivel es involucrarse a conciencia en el ajedrez, con gran intensidad, como si de cada jugada dependiese la vida. Ya lo decía el GM Carlos Torre, ya lo decía el GM Nimzovich, cada uno en su libro de “Como llegar a ser GM”. Jugar a conciencia. Creo que es la principal enseñanza del match. La presión es tanta, que Carlsen prefirió un poco darse sus descansos y actuar conforme se lo demandasen los esfuerzos de Anand. Y como Anand no le exigió mucho, pues no dio mucho. La calidad y el esfuerzo iría en magnitud de lo que Anand requiriera de Carlsen.
Cuando se presente un verdadero reto para Carlsen, veremos su real dimensión.
Me parece una gran diferencia con el match Spassky versus Petrosian de 1966, en que ambos se exigieron al máximo, como recuerdo lo que comentó el recordado amigo y excelente académico Dr. Juan Vela Monet, primer director de la Revista Jaque Mate de Cuba, a quien vemos en la foto con los grandes campeones. Un recuerdo para el eminente mentor Vela.