23 jul 2012

Si no he contestado, insistan.


Muchos emails dirigidos a mí, llegaron varias semanas tarde, pues creo que, como muchos que han manifestado oposición a cosas “raras” que suceden en el medio del ajedrez iberoamericano, detecté ciertos bloqueos que, gracias a los conocimientos de un amigo técnico en computo forense, han sido vencidos muy recientemente.
Normalmente unos treinta emails al día estuve recibiendo en junio, mientras que en julio no llegaban a diez diarios. De repente, tras unos trabajos de desbloqueo, logré recuperar el promedio habitual  y de detectar la fuente de aquellos bloqueos y proceder contra tal acto de censura.
Por ello pido a mis lectores que no han recibido respuesta oportuna vuelvan a dirigirse a mi, pues por lo general contesto cada email que se me envía.
Estamos todos expuestos a esta guerra de “ACTAS” y bichos similares, y que no sabemos el tamaño de estos “big brothers” que presionan a todos los que pertenecemos a clubes similares como el de “Fontanka”. Parece que nadie les parece lo suficientemente pequeño o banal como para no tratar de reprimir de alguna manera la libertad de expresión.
Aprovecho decir que no hago nada por facebook, asi que es inútil la comunicación conmigo por esa via.

Dios bendiga al cobre


Decía la cita
"Dios bendiga al cobre, a la imprenta y a cualquier cosa que multiplique lo bueno que hay para que no perezca"
Goethe
De la riqueza de conocimientos que la Internet preserva hablábamos ayer unos amigos. Que hay bueno y malo, nadie lo duda. No todo lo que se aparece aquí en la red es confiable y así como las verdades se multiplican, así lo hacen las mentiras y los malos datos.
Muchos piensan que la Wilkipedia  está repleta de errores, pues no hay un control de calidad y que es mejor consultar a los autores reconocidos. Lo mismo pasa con los libros de ajedrez que se tienen que valorar primero por sus autores y luego por sus contenidos.
Me quejaba yo de que me era imposible realizar el obituario de un amigo mío debido a que habían aparecido varias, muy cariñosas, muy imprecisas y que eso de corregir biografías era una empresa muy ingrata, pues si se restaban triunfos al palmares, se hacía una labor de justicia a la historia pero que parecería un acto de mezquindad restar méritos a una persona fallecida. Y si por otro lado no se aclaraban algunas cosas, los historiadores del futuro no tendrían testimonios precisos.
Así, argumenté yo, se crearon todos esos mitos sobre el GM Carlos Torre Repetto a quien algunos achacan su retiro a problemas de enfermedad mental y no, como a mí me parece, consecuencias de un abuso de autoridad que sufrió por un gobierno y sus instituciones migratorias que debieran aclarar y hacer justicia a un gran hombre de mérito que vio frustrados sus sueños por las injusticias de los hombres del poder.
Comentaba que mucho del potencial legado de nuestro amigo fallecido, que había realizado interesantes experimentos para mejorar la enseñanza y el entrenamiento de ajedrez y que, animadamente me comentó hace apenas unos meses, se había perdido, pues no tuvo la oportunidad de mostrarnos y documentarnos sus avances, ya que la cita planeada no se realizó por la enfermedad y luego que fue reclamado por la tierra…
¿Cuánto se ha perdido así por no presentarlo al público, por no reproducirlo lo suficiente? ¿Cuántas creaciones humanas se perdieron de manera similar? Dicen que las obras de Leonardo Da Vinci, de Bach, de muchos otros se salvaron de milagro para la posteridad. Muchas de sus notas permanecieron perdidas muchos años, esperando vieran nueva luz, su “mármol y su poeta”, como dijera Machado.
Reviso unas notas digitalizadas de Modell, que no he podido examinar con propiedad y pienso que se salvaron de milagro, que fueron rescatadas por verdadera suerte por un archivista que las guardo creyendo que eran de un general alemán de apellido similar y que al darse cuenta que eran de ajedrez las puso a la venta en un estanquillo pensando que lo de valor eran sus encuadernaciones y así otro las compró en un par de dólares y se le ocurrió llevarlas a un club de ajedrez donde dieron verdadero valor al hallazgo y decidieron digitalizarlas para ver de que se trataban y por ver el nombre de Carlos Torre Repetto de México pensaron que a un ajedrecista de ese país pudieran interesarle y así llegó una copia a mis manos y apenas acierto a dedicar algo de tiempo a leerlas, no más de unas cuantas páginas a la fecha.
Copiarlas y mandarlas en email a varios entrenadores fue lo único que se me ocurrió para que no se pierdan, con la esperanza de que entre todos así se preserven hasta el momento de que oportunamente se interpreten.
El club de Fontanka al que pertenecemos varios digitalizadores de documentos históricos de ajedrez ya tenemos un gran acervo gracias al internet. La esperanza es que esos testimonios del siglo XX le lleguen a aquel historiador del futuro que los coloque al alcance de la posteridad.
Recuerdos del porvenir es lo que reunimos todos los de Fontanka, “Dios bendiga al cobre”

19 jul 2012

El hondo bajo fondo donde el barro se subleva.


Estuve analizando un  informe de 1200 páginas sobre lo que opinaban varios entrenadores eran las razones para el fracaso del equipo de Rusia (de la Federación Rusa, que es el nombre de esa nación que agrupa una serie de repúblicas que incluye a Rusia propiamente dicha, Kalmykia, Chechnia, etc), en la Olimpíada de Ajedrez de Turin.
Además de ser muy instructivo el informe de cómo los entrenadores que pertenecen a un mismo sistema pueden tener tantas diferencias de opinión, lo que me hace entender que el GM Vladimir Tukmakov en su libro de memorias prefiera hablar de una “Organización Soviética de Ajedrez” como más acertado que decir “Escuela Soviética de Ajedrez”, aunque admite que a momentos era la mezcla de ambas y su armonía lo que hacía tan grande al ajedrez soviético; en ese informe no puede uno más que desear que alguna vez en tus países iberoamericanos ojala podamos quejarnos de las mismas deficiencias que ellos, pues las nuestras actuales son de una magnitud tal que parecen ridículas las carencias de que se quejan los rusos.
Revisando revistas mexicanas de 1984 a 1992, realice una estadística en base a los resultados publicados de los campeonatos nacionales infantiles y juveniles de esos años, y fue descorazonador que los entonces campeones nacionales sub 14, sub 16, sub 18 y muchos de los sub 20, entre diez y dieciséis años después ya habían desaparecido de las competencias. Había un buen número que habían dejado de jugar por una década y luego intentaban regresar a las competencias ya adultos, pero lo que está claro es que ser un campeón infantil solo en menos de una docena de casos se tradujo, al pasar de los años, en un fuerte jugador adulto.
El caso es totalmente distinto en Europa, pues los grandes jugadores, sobre todo los soviéticos, habían continuado su carrera desde el ajedrez infantil hasta el ajedrez internacional de adultos.
Que el medio del ajedrez en México es altamente frustrante, no lo dudo, pero para muchos jugadores prometedores soviéticos las políticas de la hegemónica y toda poderosa nomenclatura del ajedrez soviético fue frustrante y partidora de almas, pues creo y destrozo cientos de carreras. Algunos grandes maestros soviéticos decían que hubieran obtenido su máximo título internacional diez años antes de lo que lo hicieron por culpa de las grillas.
En todos los países hay pequeños napoleoncitos que utilizan todo tipo de artimañas para lograr que los jóvenes talentos no alcancen las metas que a ellos su mediocridad les negó. En ese juego de favoritos y de cortesanos que, pedantones rebajados, ven como medrar de las migajas que les tiran aquellos permanentemente divorciados de los verdaderos ajedrecistas.
Curiosamente, según se ve en las cartas abiertas de las competidoras al mundial femenino en Turquía y al nacional absoluto de Argentina, las mujeres han sido más directas y valientes en la protesta contra los dirigentes del ajedrez.
Pero ya pasando de ese tema, lo que me pareció interesante del reporte de los rusos sobre Turin, es que consideraban que había crisis por la mala preparación del equipo a pesar de tres sesiones de dos semanas que habían tenido, con una serie de grandes maestros tanto como sparrings, ponentes, reservas, etc. Cuando uno piensa que en algunos países no se preparan juntos jamás, y que los miembros de un equipo nacional en ocasiones ni se hablan casi unos a otros y los comanda un capitán sin más autoridad y cuidado que el de avisar que va a estar en el bar. O en el mejor de los casos es un mecenas que ha pagado ampliamente el honor de ser capitán.
Ahora para Estambul, con los precios por las nubes que ha sobrecargado la organización para que la comida cueste unos 100 Euros diarios, y en que cada equipo recibe 3 cuartos, que solo alcanza para un capitán, 5 jugadores y tres jugadoras, y si llevan otros dos auxiliares, sean entrenadores o delegados, les saldrá a unos 20 000 Euros extras, según dicen muchas cartas abiertas que ya están circulando como protesta; la cosa estará que a más dinero mejores posibilidades.
Algunas delegaciones, como la de Uruguay, lograron organizarse para enviar a su delegación a un campamento previo en España que optimizará sus posibilidades. Realmente es de sorprenderse este esfuerzo.
Por lo general para el Comité Olímpico Mexicano ningún deportista que no tenga por lo menos posibilidades de ocupar uno de los 16 primeros lugares mundiales en su deporte, debiera viajar al extranjero, pero si bien en muchas cosas irreflexivamente aplican las reglas generales de los deportes al ajedrez, en este caso, en los equipos olímpicos se han visto muy respetuosos de la tradición del turismo deportivo y desde 1964 sólo una vez no mandaron equipo a las olimpíadas de ajedrez a pesar de que en las dos últimas décadas no entran a los primeros 50 lugares.
Del reporte ruso de Turín me intereso un comentario sobre los ajedrecistas infantiles y juveniles en que se recalca la importancia de que se les enseñen los métodos más modernos de estudio, pues el peligro más grave para el futuro radica en que no sepan estudiar independientemente los jóvenes ajedrecistas. Creo que esta es la principal debilidad de nuestros jóvenes jugadores y se refleja no sólo en el ajedrez sino en su vida académica, pues muchas de las promesas principales del ajedrez nacional no se distinguen por su cultura ni su aprovechamiento académico.
Si los rusos decían hace años que eran en lo que más debían trabajar los entrenadores, en enseñar a estudiar a sus pupilos, ¿Qué podríamos nosotros decir?

18 jul 2012

El Boletín de Ajedrez de la URSS (Shajmatny Buletin) la fuente básica antes de la informática aplicada al ajedrez.


Recientemente concluí el escaneo de una colección de 22 años de una revista a la que estuve suscrito de 1968 a 1990, que fue el año de su cierre. En un tiempo, por lo menos de 1970 a 1980, era mi fuente de la preparación de aperturas y de ahí tomaba muchos ejemplos para dar mis clases de medio juego y finales.
Publicada desde 1955 por la Federación de Ajedrez de la Unión Soviética fue el recurso informativo más importante para los jugadores serios de todo el mundo.
Baste decir que Robert J. Fischer la revisaba con avidez cada mes y mantuvo su sucripción de 1958 a 1990. De hecho muchos de los ejemplares que pude  escanear de 1958 a 1967 me fueron prestados por él cuando estuvo más de seis meses en México, ya que cargaba con una colección de esa revista por todos lados. Tras de que partió de mi país, tuve la fortuna de quedarme con algunos números que me regaló que contenían sus propias notas, cuando decidió que era más fácil cargar las copias de esa revista en discos magnéticos que en papel, aunque los números más recientes decidió conservarlos en papel, pues aún la informática no estaba tan avanzada. Muchos de sus ejemplares los fotocopie y luego, unos siete años más tarde, los pasé a PDF.
El “Boletín de ajedrez” publicaba unas 2500 partidas al año sin comentarios, así como unas 8 páginas de artículos teóricos cada mes. Antes de la computación era la mejor base de datos de partidas.
Los avances son dramáticos, pues gracias a la informática aplicada al ajedrez contamos con la posibilidad de obtener al menos medio millón de partidas al año, y las 2500 sin comentar al año del “Boletín de ajedrez” palidecen con más de 10 mil comentadas al año que se pueden bajar de Internet u obtener en excelentes discos producidos por las diversas “editoriales” de material informático de ajedrez.
El objeto de escanear las revistas, además de ahorrarme el espacio que ocupaban unos 300 ejemplares, que ocupaban una enorme caja y que ahora puedo tener en un DVD, era poder pasar rápidamente a bases de datos muchas partidas de torneos locales de la URSS, como eran campeonatos de clubes, de repúblicas o de torneos por equipos, que las mega bases que hoy se pueden adquirir en sitios como www.inforchess.com, no fueron integradas antes. De las más de 700 mil partidas publicadas en el “Boletín de Ajedrez”, unas 100 mil no se integraron en las bases comerciales, sobre todo de partidas entre 1955 y 1970, pues alguien priorizo las partidas de grandes maestros y dejo de lado muchas de “jugadores menores”.  Tal vez por dificultades técnicas, que hoy se han superado y facilitan pasar en PGN o formatos de Chess Base una partida en menos de 5 segundos, cuando hace unos 25 años, cuando se hicieron las primeras bases de datos se necesitaban unos tres o cuatro minutos por partida.
El caso es que creo importante registrar todas las partidas que se puedan de torneos en que compitieron jugadores que llegaron a ser grandes maestros o maestros internacionales, sobre todo en sus años infantiles y juveniles para establecer patrones de desarrollo y, comparando esas partidas con las de los niños actuales, tener idea de cómo podemos mejorar el desarrollo de nuestros pupilos en base a modelos exitosos o la corrección de modelos pasados.
Me he encontrado que muchas partidas de los grandes maestros actuales, que hoy tienen entre 40 y 50 años de edad, que jugaron cuando tenían 12 años de edad son muy instructivas y contienen patrones de insuficiencias muy comunes. Luego investigo que métodos usaron sus entrenadores con ellos, y, revisando sus partidas de los 14 y luego los 16 años de edad, puedo observar los cambios y que tan efectivos eran los métodos que se le aplicaron. El material resultante se convierte en efectivas recetas para alumnos que tienen deficiencias similares a las de los grandes maestros cuando eran niños.
Claro que el coleccionar material publicado y digitalizarlo tiene un valor intrínseco, pues aunque revistas como el “Boletín de Ajedrez” tenía tirajes de 25 mil ejemplares, sólo unos 1000 llegaron a Occidente y la gran mayoría pertenecieron a jugadores que hoy tendrían un promedio de edad de 70 años y se han perdido en archivos familiares con viudas, hijos o sobrinos que no las cuidaron o las donaron a bibliotecas pequeñas de sus localidades y no trascenderán, manteniéndose inasequibles a los estudiosos interesados, mientras que digitalizadas hay muchas posibilidades de que pasen a internet y se difundan entre miles de ajedrecistas, muchas veces más numerosos que sus originales lectores.
Un ejemplo es un pequeño libro que publique en 1994 en mil ejemplares, y que lo subí a internet en 2012 y que ahora lo han “descargado” más de 32 mil veces. Eso significa que lo leerán tal vez más de 100 veces el número de lectores que tuvo en 1994.
El libro original de Ruy López lo conocieron, tal vez, al publicarse originalmente, unas 200 personas. Ya digitalizado, lo han bajado de la red, como yo lo hice, unas 40 mil personas y más de 270 mil visitaron la página donde se hace su descripción tan solo en 2012.
En cuarenta años de leer ajedrez nunca pude leer ese libro, luego ya al tener la copia PDF del original me pareció fabuloso y sumamente interesante y un verdadero tratado de pedagogía. Mi opinión del sacerdote extremeño creció en admiración y lo sentí tan real para mi vida como los campeones mundiales que trate personalmente, de Botvinnik, Smyslov, Tal, Petrosian , Fischer, Spassky, Karpov hasta Kasparov.
El valor histórico de ese libro me parece monumental, pues con el “pretexto”· del ajedrez se atrevió a publicar citas de clásicos latinos que en la España de Felipe II no podían leerlos más que unos cuantos. Me pareció tan revolucionarias las citas de Ruy López como la publicación  que en ese siglo se hizo de la biblia traducida al inglés y que costó a su autor una persecución de reyes y sacerdotes por toda Inglaterra, mientras que el cura de Zafra logró que muchas de las ideas “poco conocidas” de los romanos fueran compartidas por aquellos que se interesaban al ajedrez. En esos tiempos traducir cualquier cosa del latín culto, no de la “vulgata”, al español era poner al alcance del ciudadano común lo que sólo debía ser accesible a los teólogos cultos, pues se pensaba se corría el peligro de que fuese mal interpretado por los que no eran capacitados en la exégesis.
El caso es que recorrer las páginas del “Boletín de Ajedrez” fue como revisitar a un buen amigo que me acompaño en cientos de horas en mi adolescencia, que era más preciado para mí que lo que era para muchos de mis condiscípulos en la educación media un contrabandeado “Playboy”.
En la época que comencé a estudiar el ajedrez, allá por 1966, muy entusiasmado por la Olimpíada de Ajedrez en La Habana, Cuba; el líder de la información del ajedrez era la URSS y lo natural era buscar obtener su bibliografía. Entre revistas cubanas de ajedrez y las soviéticas como “Ajedrez en la URSS”, “Ajedrez de Riga” y la semanal “64”, fui acopiando mis fuentes de información.
Había heredado de mi abuelo una abundante biblioteca de libros editados entre 1890 y 1935, principalmente en inglés y alemán, pero para ponerme “al día”, necesitaba ahora aprender el ruso, al menos lo suficiente para leer libros de ajedrez.
El “boletín de ajedrez” inició su publicación mensual en 1955 y fue antecedente e inspirador de una publicación inicialmente semestral que se llamó “Informador Ajedrecístico·” publicado en Yugoeslavia diez años después y que ahora es posible tener completa la colección digitalizada en sus 114 ejemplares a la fecha.
Pero el bajo costo del “Boletín de Ajedrez”, en que una suscripción de un año me costaba la mitad que un solo ejemplar del “Informador” me hizo priorizar el adquirir el “Boletín” ya que no contaba con recursos y además, teniendo ya una gran biblioteca era poco justificable que emplease más dinero en aumentarla con más libros exceptuando los estrictamente necesarios. Eran los tiempos de las revueltas estudiantiles en México y de una represión violenta que hacía que todos los estudiantes fuésemos visitantes frecuentes de los presidios sin siquiera ser acusados formalmente.
Tras los exilios voluntarios e involuntarios y el retorno con mejores condiciones económicas, pude suscribirme a revistas de ajedrez de cualquier país, pero nunca deje de hacerlo al “Boletín de Ajedrez” y alguna vez me di el gusto de conocer las oficinas donde se generaba tan afecto compañero de estudios.
Al principio, en 1955, el coordinador general de la edición era el GM Ragozin, que le dio identidad y plan que se conservó en los 35 años de existencia, luego vino el GM Yuri Averbach, que buscó continuar el trabajo de su buen amigo Slava, e incluso intento que trascendiera a la desaparición de la URSS.
En 1955 su tiraje era apenas de 1000 ejemplares, pero ya en el año final de su publicación tenía un tiraje de 25 mil ejemplares, aun cuando la URSS tenía problemas económicos y los tirajes de los libros de ajedrez pasaron de los habituales 40 mil ejemplares a no más de 10 mil.
La Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) formalmente dejó de existir el 21 de Diciembre de 1991, pero ya el “Boletín de Ajedrez” había dejado de publicarse con su número 12 de 1990, que, hay que decirlo, fue un muy buen número, dedicado a la biografía del gran entrenador Aleksandr Konstantinopolsky (1910-1990) por Mikhail Tseitlin, con una selección muy buena de sus partidas. Averbach, que prácticamente había conducido la revista desde el fallecimiento prematuro del GM Viacheslav Ragozin en 1962, trató de publicar Shajmatny Express, como revista sucesora, logrando editar 24 números quincenales en 1991.
Eran tiempos muy difíciles para los ajedrecistas “soviéticos” que ahora pasaban a ser rusos, letones, armenios, georgianos, etc. Muchos emigraron tan pronto pudieron al occidente, como antes lo hicieron muchos de sus colegas.
Pareciera que la informática aplicada al ajedrez que busco preservar digitalmente mucho material soviético olvido por mucho tiempo a las revistas de ajedrez y en particular al “Boletín de Ajedrez”, lo que era normal, pues ya las colecciones de partidas sin comentar abundaban por todos lados y Chess Base iniciaba en 1991 ya con bases de datos de más de un millón de partidas, aunque más de la mitad de las publicadas por “Boletín de Ajedrez” no llegaron nunca a estas bases digitalizadas pues sus integradores utilizaban las fuentes habituales de los ajedrecistas alemanes. Los de otros sistemas de bases de datos, como Convekta, si “pasaron” un mayor porcentaje del “Boletín de ajedrez” pero no rebasaron el 70%.
Partidas de muchos grandes maestros famosos actualmente y que jugaron como adolescentes, escaparon de la atención de esas bases de datos occidentales y no pasaron del “Boletín de Ajedrez” a las Mega bases.
Creo que esa fisura de información debe ser llenada.
Creo que un rescate así tiene varias aplicaciones, aparte de la mencionada de los modelos exitosos de desarrollo, sino que es deber de cada generación preservar lo más de posible de su época para las generaciones siguientes. Ya se valorará luego que es valioso o no, pero uno debe cumplir su parte.
Muchos de los libros y revistas de mi abuelo, principalmente los publicados en México, los he ido digitalizando para garantizar que muchos ejemplares raros, que son ahora muy escasos, logren sobrevivir mediante su reproducción multiplicada por la red. Desgraciadamente es muy difícil delimitar la tenue línea roja entre la preservación histórica y la piratería, y ya que muchos legisladores han demostrado ignorancia al respecto, mucha información histórica valiosa se perderá con la promulgación de leyes incorrectas y su peor aplicación.