30 ene 2015

El Bucanero de Ajedrez 2015 número 1 dedicado a los GM Carlos Torre, Boris Spassky, Marcel Sisniega y al entrenador Nikitin.




Hoy 30 de enero cumple 78 años el excampeón mundial Boris Vasilevich Spassky, por lo que en Bucanero publico un artículo sobre aspectos creativos poco conocidos del nativo de Leningrado (hoy San Petersburgo) y algunas cosas que observó el GM Robert J. Fischer y que anotó en sus ahora ya conocidas notas secretas de preparación para el match de 1972.
Durante su participación en dos eventos en México (interzonal de Toluca y Match con Portisch en Xalapa) el GM Marcel Sisniega pudo entrevistarlo y luego comparar puntos de vista unos años después con Fischer en la larga estadía del norteamericano en Taxco primero y luego en Cancún; cuando con Alberto Campos Ruíz estuvimos a punto de trabajar en su match con Quinteros.
Spassky fue compañero de generación de Nikitin y en la forma tan abierta de este entrenador encontró uno de sus críticos más duros, pero a la vez más objetivos.
Por supuesto que no puede salir ninguna publicación sin tener material respecto a Carlsen. Con todo lo descrito seguramente será un ejemplar instructivo y de interés, sobre todo para los que se interesan en el entrenamiento del ajedrez y en conocer algo de la historia de nuestro juego ciencia.
Como ya hay 78 de las 100 solicitudes requeridas, me imagino que el Bucanero de Ajedrez de 2015 seguro zarpa.

29 ene 2015

Entrevista a Nikitin, el formador de Kasparov.




Fragmento de la Entrevista que Vladimir Barsky hizo a Alexander Nikitin para Sport Express de Rusia en ocasión del cumpleaños 80 del famoso entrenador deKasparov,
- Alexander Sergeyevich, ya a los 17 años usted tenía el título de maestro - para la mitad del siglo pasado ese era un logro muy alto. ¿Por qué luego no ha escogido la profesión prestigiosa de ajedrecista-práctico?

En aquel tiempo esa profesión no era prestigiosa, sino más bien extraña. Era consciente  completamente a lo joven soviético “Komsomol”  y dar lo máximo de mi a la sociedad. Por eso, habiendo acabado la escuela con medalla de oro, ha decidido entrar  en la Universidad en estudios técnicos espaciales. Aunque me consideraba realmente uno de los mejores prospectos de la generación de Polugaevsky, Tal, Spassky….  Por 15 años  trabajé en el instituto en ciencias ligadas al cosmos. Pero el ajedrez no salía de mi cabeza, por eso en el tiempo libre analizaba a menudo las partidas, estudiaba y  escribía artículos. Y así encontré que tenía calidad en el ajedrez analítico.
En 1973 fui llamado por el director del Club Central de la URSS Víctor Davydovich Baturinsky y  me ha ofrecido el trabajo de entrenador de las selecciones de la URSS. Esto fue muy inesperado, pero, francamente hablando, con el alma en seguida di una respuesta afirmativa.
 

¿No tiene el sentimiento de que el destino le conducía?
- ¿Así fue! En aquel año de 1973 en Vilnius se realizaban los juegos de jóvenes de toda la Unión Soviética de jóvenes en muchas variedades del deporte, incluyendo  el ajedrez. Mi compañero Anatoly Byhovsky me había pedido ir allá. Recuerdo, haberme acercado a las mesitas, donde jugaba el equipo de Azerbaiyán, Garry entonces había entonces cumplido solamente 10 años, y se batía con éxito con los muchachos de 17 y 18 años.
Su juego me ha interesado, y después de una de las partidas nos hemos comunicado un poco. De él comenzaban a caer las variantes, de repente! Él con tal placer las comunicaba – se sentía que el muchacho vivía para el ajedrez. En Moscú le conté a Bykhovsky  de él y Anatoly me comunicó que después de algunos años de interrupción Mijaíl Moiseevich Botvinnik recomenzaría el trabajo de su escuela. ¡Todo fue en aquel año de 1973!
(Esta entrevista y otras con el entrenador Nikitin se publicarán completas en Bucanero de Ajedrez)

A diez años de la muerte de Carlos Manzur Simón (1956-2005).




(En la foto de izquierda a derecha: Carlos Manzur, Roberto Navarro, Carlos Torre Repetto, Felix Villarreal, Marcel Sisniega, Andres Belmont y Jorge Morales Camino)

En el diez aniversario del fallecimiento de un gran amigo, me permito reproducir lo que escribí en esos días.
Cuando un amigo se va.

            A menudo sucede en la vida que pasan cosas que cuesta mucho tiempo asimilar. Son como golpes dolorosos que al principio causan como adormecimiento para poderlos digerir. Me ha tomado varios días el poder establecer mis pensamientos y mis sentimientos respecto a una pérdida tan sensible para mí, como es la de un amigo tan querido.
            Cuando recibí la noticia por parte de nuestro amigo mutuo, Alberto Campos Ruiz, se me vinieron de golpe muchos recuerdos. No habían pasado muchos días de que había intentado verlo en su Mérida natal para darle el abrazo de año nuevo 2005. Desgraciadamente tuve que abandonar la ciudad sin lograr saludarlo, pero con la idea de que en unos días más regresaría a Yucatán y podría verlo. Originalmente pensaba arribar allá el 26 de febrero, pero un nuevo retraso me obligó a postergar el viaje. Ahora esa reunión con el viejo amigo tendrá que posponerse indefinidamente hasta hallarnos en otro espacio y otra dimensión.
            Como ajedrecista, Manzur poseía un talento muy especial que le facilitó en los años setentas del siglo XX ser el ajedrecista yucateco más destacado. En aquellos tiempos el ambiente ajedrecístico de Yucatán no era terreno propicio para que un joven de 16 años desarrollara todo su potencial. Tenía esa edad cuando en 1972 participó en la Semana Internacional de Ajedrez donde tuvo la oportunidad de enfrentarse a Keres, Larsen, Karpov, Portisch, Hort y Suttles. Por algún error de memoria se ha dicho que fue en 1971, pero no es así. Manssur contaba con 16 años y fue en 1972, después del Torneo Internacional de San Antonio 1972, que los mencionados Grandes Maestros vinieron a Ciudad de México, por gestiones de Mario Campos, Enrique Basaguren, Juan José Arreola, el recientemente fallecido Arturo Elizondo y el funcionario José Gallastegui; además de la asesoría de Alberto Campos Ruíz.  Fue en esa ocasión que el también yucateco Manuel Vega López de Llergo me presentó a Carlos Manzur Simón. Carlos me pidió que le hiciera de interprete con Karpov y los tres tuvimos una charla muy animada con el que sería más tarde el campeón mundial de ajedrez, pero que en ese momento era un visitante al que no se le atendía bien por los organizadores; tal vez por lo difícil de comunicarse con el maestro, pues no hablaba más que ruso, y porque era un joven callado y muy discreto. El caso es que mientras Larsen atraía los reflectores, pocos aficionados se acercaban a Karpov. Si tomamos en cuenta que Manzur tenía 16 años, Karpov 21 y yo 20 años de edad; es fácil de entender que hicimos nuestro propio programa y nos separamos del grupo general. Más tarde tuvimos que llegar a otro evento oficial por nuestros propios medios, tomando un transporte público. Para entonces los organizadores ya se habían percatado que se les había extraviado un Gran Maestro. Pero llegamos al siguiente evento a tiempo y ya con todos tranquilos… seguimos haciendo nuestro propio programa los tres. Durante 1974, en la Olimpíada de Niza, Karpov recordaba esos recorridos en Ciudad de México y preguntaba por Carlos.
 El ajedrez en Yucatán ha tenido muchos altibajos. En los años 1950s un pequeño grupo mantuvo la flama del ajedrez viva. Este grupo lo lideraron los entonces jóvenes Manuel Vega y Carlos Mendez. Después en los años 1970s, Manzur, Cab Canul, Rivas y Mijangos fueron los líderes que, manteniendo el contacto con el insigne Gran Maestro Carlos Torre, pusieron las bases de lo que es hoy un activo ambiente ajedrecístico.
 La relación de Carlos Manzur con Carlos Torre fue muy estrecha, como lo ha referido en diversas crónicas periodísticas Marcel Sisniega. Largas charlas entre el humo constante de los numerosos cigarrillos que consumía el Gran Maestro Torre, con los cafecitos inseparables; convirtieron a Manzur en el mejor conocedor de la vida y manera de pensar de Torre. Manzur era referencia obligada para todo aquel que quisiera saber de Don Carlos Torre.
También ese tema fue el principal de muchas pláticas que tuve con Manzur. Mi abuelo había sido amigo cercano de Torre entre 1926 y 1935, y yo poseía mucho material fotográfico y documental de esa época. Recuerdo que allá por 1972 comenzó el Dr. Germán de la Cruz a trabajar en su libro biográfico sobre Torre y muchas veces nos reunimos Manuel Vega, quien conociera a Torre desde los primeros años en que este regreso a su natal Yucatán y fue protagonista del proceso de que se le diera apoyo para sus últimos días; Manzur, su discípulo informal y su mecenas al estilo del niño de la novela “El viejo y el Mar”; yo, una especie de cronista por herencia; para tratar de unir los eslabones de la rota cadena de la vida de Carlos Torre.  Tarea infructuosa. Repleta de misterios, inconsistencias y de incongruencias, la vida de Torre ha sido un relato fuera del alcance de sus varios biógrafos. La versión más aceptable es, a nuestro ver, la del Dr. De la Cruz. Y coincidíamos los tres, que estaba llena de lagunas. Varias veces viaje a Yucatán y siempre Carlos Manzur me brindó su compañía y afecto. Se realizaron así, con su apoyo, patrocinio y gestión, los primeros torneos válidos para la clasificación de la FIDE en el estado. Luego realicé una serie de cursos dentro del Programa Nacional de Ajedrez de la SEP, para incorporar 10 escuelas secundarias yucatecas al Programa. Designe como coordinador al Maestro Mijangos, pero Manzur y sus consejos sirvieron de mucho para que la labor en aquellos lares fructificara. Estamos hablando de finales del año 1985, cuando en ese estado había un pequeño grupo de ajedrecistas y prácticamente ningún apoyo gubernamental. De hecho, ese programa de la SEP fue la primera acción del gobierno federal en apoyo del ajedrez en ese estado. Luego, casi inmediatamente de terminar de dar ese curso a maestros de secundaria para que instalaran los primeros clubes de ajedrez escolares, tuve que regresar a Yucatán a participar el Primer Carlos Torre in Memoriam. Manzur fue factor importante para que Alejandro Preve participara más en la organización del ajedrez yucateco; participación que ha sido fundamental para el desarrollo del ajedrez en ese estado. Manzur me presentó a Preve, cuando ambos regresaron de participar en un torneo en los Estados Unidos.
De raíces habaneras, mi afición por las guayaberas, prenda nacida en Cuba y adoptada, con ligera variedad, como símbolo del buen vestir yucateco; me acercó más a Manzur; ya que su familia tiene una de las más reconocidas empresas en el bordado de las afamadas guayaberas. En un tiempo tuve una colección muy nutrida de guayaberas yucatecas, muchas de ella con los excelentes bordados de la empresa de Doña Mary Simón, madre de Carlos. Por supuesto que Manzur, con su afición realmente desmedida por el ajedrez, creo diseños ajedrecísticos para guayaberas y diversas prendas de vestir vernáculas yucatecas, que se volvieron muy apreciadas entre los ajedrecistas. Cada año, el gentil Carlos nos sorprendía con algo nuevo.
Sería muy difícil valorar lo importante que fue para el desarrollo del ajedrez en Yucatán la presencia de Carlos Manzur Simón. Realmente no podría concebir la afición que existe hoy en Yucatán sin su intervención. Factores importantes han sido las acciones de Manuel Vega, Carlos Méndez, el periodista Balam, Mena, el maestro cubano Ramón Huerta y Alejandro Préve. Pero creo que si entre 1972 y 1978 Manzur no hubiese mantenido la pequeña flama, no sería posible que un evento como el Carlos Torre in Memoriam se realizara en Yucatán.
El primer torneo de la FIDE en la Península de Yucatán, lo organizaron Manzur y Abraham Yanix; las primeras exhibiciones en parques, recuerdo las organizó Carlos. La representación de Yucatán más constante en eventos nacionales era la lidereada por Carlos. Alrededor de él conocimos a Alayola, a Preve, a Miganjos , a Arjona y muchos otros que serían los antecesores de los Ancheyta , de la fulgurante estrella actual Manuel León Hoyos y la gran promesa Ibarra Chamin.
Hay un proverbio en Yucatán que dice que no hay nada mejor que tener un buen amigo de origen árabe; y yo tuve la dicha de tener como tal a una de las personas con más nobles sentimientos que he conocido.
Quisiera poder escribir algo que diera un poco de consuelo para su amada esposa Teté y para su hijo Carlos Miguel; pero además de poder asegurarles que entre los altibajos de la vida de Carlos, ellos y su madre,  siempre fueron los seres más amados por él; poco puedo decirles aparte de que muchos amigos comparten su dolor por esta pérdida irreparable.
Para muchos, la bonhomía, la bohemia y la simpatía de Carlos Manzur y sus inmensos valores como ser humano, son inolvidables.
Ciudad de México a 2 de marzo de 2005 . IM Raul Ocampo