14 may 2016

De la metodología secreta de ajedrez de Ucrania al XXVII Festival Panamericano de Ajedrez de la Juventud en Uruguay.




Hace 45 años en la escuela soviética de ajedrez de Ucrania se realizaron varios estudios sobre métodos utilizados en la preparación de jóvenes menores de 18 años, y finalmente se estableció un sistema de entrenamiento que se aplicaron en toda la Unión Soviética y se aplicaron en un grupo de 150 seleccionados. Consecuencia, 137 llegaron a obtener títulos internacionales antes de cumplir los 25 años de edad.
Los creadores del sistema elegido, al paso del tiempo, al desaparecer la URSS, algunos ahora son rusos, uno norteamericano, y otro ucraniano. El sistema demostró efectividad a través de las décadas, pero posteriormente, a partir de 2012 se vió la necesidad de modernizarlo y hacerlo todo con computadoras.
Dos de los entrenadores pasaron a residir a América a prestar servicios diplomáticos y nos reunimos para ver si era posible aprovechar todo ese material y usarlo en castellano para los jugadores iberoamericanos. Consecuencia:
Convoco a interesados en entrenar con ese sistema o ser entrenador de jóvenes utilizando este sistema, se preparen de manera intensiva con vistas a competir en el XXVII Festival Panamericano de Ajedrez de la Juventud en Uruguay.
Las condiciones son las siguientes: admitiremos solo a 40 competidores, o a los entrenadores que manejen a algún competidor. Deberán aceptar que tras la competencia revelemos los nombres para demostrar que el sistema tiene éxito.
No se aceptan entrenadores o estudiantes de los países líderes en ese tipo de campeonatos, es decir, jugadores de los Estados Unidos de la Costa Este, a menos que sean hispanos, de la costa Oeste si se aceptan. No se aceptan entrenadores o estudiantes de Cuba o Venezuela.
La razón es que queremos probar que el sistema causa un cambio significativo, un salto de calidad notable, y sería difícil comprobarlo con jugadores que por su trabajo anterior son favoritos a ganar el evento. La idea es que los que ahora no son favoritos, con nuestro sistema se haga notorio que se logró un gran avance.
El cierre de inscripciones a tomar el sistema via a distancia será el 28 de mayo, a menos que antes se llenen las 40 plazas.
Las edades de los estudiantes deberán ser entre 10 y 18 años de edad.
Los entrenadores tendrán solo 6 plazas, anotando un alumno participante.
El costo en dólares al curso a distancia es de $130 dólares.
Inicia el curso a distancia el 29 de mayo y concluye el 21 de julio.
Curso especial campamento. Presencial y a distancia.
Inicia el 29 de mayo la parte a distancia y termina el 15 de julio, comenzando la parte presencial con los entrenadores rusos, cubanos y mexicanos en Ciudad de La Habana del 17 al 20 de julio. Costo, incluido curso, hospedaje, avión desde ciudad de México: $700 US dólares.
Limitado a 20 estudiantes y a 8 entrenadores. Cierre de inscripciones 28 de mayo.
Si hay un número mayor de 10 estudiantes y 4 entrenadores interesados, realizaremos tres concentraciones de fin de semana en Ciudad de México, con requisito de estar entre los inscritos al curso a distancia y un pago extra de $400.00 por concentración, que sería de 3 días con 20 horas de entrenamiento presencial.
Informes en chesscom@hotmail.com

13 may 2016

¿Cómo estudiar la Apertura? Parte IV




(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)
Evaluación y seguimiento.
 Retorno al camino, tras de una desviación por el sendero llamado Gambito Albin-Blackburne. Aunque es materia de debate si el “Qué” es más importante que el “Cómo”, podría yo afirmar que hay casos y casos. Lo importante es comprender la esencia del conocimiento del ajedrez y desmitificar la erudición en el mismo.
Anteriormente he especificado claramente que opino que la preparación académica, y con ello quiero decir el estudio sistemático de diversas disciplinas, es de suma ayuda, casi indispensable, para que un jugador alcance los altos niveles en ajedrez. Hay muchos contactos entre el ajedrez y el trabajo académico, pero no quiere esto decir que para jugar ajedrez bien hay que ser un académico.
El ajedrez no es un juego que pueda aprenderse de un libro más que lo que se puede el tenis o el golf. Puede parecer más académico que esos deportes y existen algunos elementos científicos en el. Pero lo cierto es que la voluntad y el disfrute del juego cuenta mucho más que saberse el libro. Es interesante observar que los grandes maestros tienden a tener  una forma de ser más jovial y ligera que de intelectuales serios y con aire de superioridad. Y la mayoría de ellos recomienda mantener una mente despejada tanto antes como durante un torneo en lugar de estar pegado a los libros. 
Se exagera mucho lo que pueden aportar los libros. Tal vez por la propaganda vertida por algunas editoriales. Aquí es tan importante el libro, como la manera de estudiarlo. El “qué” y el “cómo” otra vez.
Hablando del golf o el tenis, nadie afirmaría que se puede llegar a ser un buen jugador estudiando libros, pero en ajedrez no se piensa así.

Kasparov en su libro “Mis Grandes Predecesores” en su capítulo sobre Petrosian escribe: "Esencialmente, la base para el logro creativo en ajedrez es proporcionada por verdades que al principio parecen triviales".

En una introducción de uno de sus libros Valeri Beim escribe:
“En general, yo creo que ni los autores ni los entrenadores (y yo mismo pertenezco a ambas esas categorías) deben olvidarse de la importancia especial de estudiar los más simple, de los principios fundamentales del juego en que, después de todo, todo lo demás en ajedrez se construye.”
Y añade en un consejo básico para entrenadores: “Si supone en su pupilo la falta de una apropiada comprensión o manejo de algún principio simple pero importante del juego, digamos centralización, entonces usted y él necesitan identificar el problema estudiando ejemplos suficientes de sus partidas. Para alguien que no es un alumno directo suyo sino meramente un lector de sus libros, las cosas son un tanto más duras, ya que al no poder supervisar su desarrollo en sus partidos, los defectos en su creación aumentarán sin un monitoreo y pronto se acumularán.”
El monitoreo o seguimiento, con el propósito de tomar medidas correctivas en el entrenamiento o en el estudio es fundamental para el ajedrecista.
La importancia de conocerse a uno mismo, como factor indispensable para orientar el estudio de la apertura, y cualquier otro tipo de estudio, remarca la importancia de hacer una evaluación inicial y múltiples periódicas, o sea monitoreo o seguimiento. Evaluar para hacer diagnóstico de necesidades. Luego un plan para cubrirlas. ¿Se puede hacer esto sólo? ¿Es indispensable un entrenador?
Beim añade:
“Este tema, precisamente, es la razón básica por la que se debe rechazar una opinión que es muy popular, de hecho casi universal, entre los amantes del ajedrez en Occidente. Según ella, un estudiante de ajedrez puede desarrollarse completamente sin un entrenador (¡muy diferente a lo que se piensa es en el golf o el tenis!), ya que hay siempre una computadora que “lo conoce todo mejor que nadie”, o usted puede comprar un libro también y en ocasiones echar una mirada en él. Pero este punto de vista está equivocado. En primer lugar, una computadora puede atiborrarse de información, pero nunca puede decirle qué información, en qué cantidad, en qué área, es personalmente necesaria para usted. Y segundo, ni una computadora, ni los libros más buenos  podrán guardar un medidor constante de su progreso como un jugador y le aplicarán medidas correctivas como la necesidad requiera. 
Una supervisión autorizada y amistosa de alguien a su lado, esto es lo principal que los jugadores esperan de un entrenador bueno, y es una de las condiciones más indispensables para su desarrollo. “
Debiera quedar claro. En países con muchas asignaturas pendientes, los que se decía estaban en vías de desarrollo, los ajedrecistas se desarrollaron, por lo común, por si solos. Es un hecho, pero un hecho lamentable. Algunos, triunfantes sobre sus propias carencias, merecedores de todo aplauso y reconocimiento, han logrado grandes cosas. Se afirmará que sus carencias despertaron en ellos las fuerzas interiores que lograron superaran los obstáculos que la mala fortuna inicial oponían a sus aspiraciones. Algunos dirán, atrevidos sean, que sus carencias fueron factor decisivo para su éxito. Que si Capablanca hubiera tenido un entrenador no hubiera llegado a las grandes alturas. Bueno, yo diría que si Capablanca, en la edad clave, en lugar de haber ido a estudiar a los Estados Unidos y tener la oportunidad del contacto personal con grandes maestros; se hubiera quedado en La Habana, no hubiera sido nunca campeón mundial. Es especulación pura la de que si Capablanca hubiera contado con un entrenador del nivel de Koblentz hubiese durado un par de décadas de Campeón Mundial en lugar de sólo seis años.
El argumento de Beim es difícil de rebatir. Es mejor tener entrenador que no tenerlo. Muchos pueden aprender cualquier cosa de forma autodidácta, pero es más fácil con un tutor o asesor. Quien niegue esto, equivale a que niegue toda la importancia de las estructuras educativas, incluyendo a los mismos libros.
Ahora, si nada más tengo libros de ajedrez y no puedo conseguir un entrenador de ajedrez, me ayudaría mucho la asesoría de una persona que me enseñara a estudiar, cualquier tema, no sólo ajedrez; ya que los principios básicos del estudio dirigido y el aprender a aprender me serían de gran utilidad. Si no hay entrenador de ajedrez capacitado en la población en que reside y no puede asesorarse via internet, seguramente si tiene algún profesor a la mano, que pueda enseñarle a estudiar, a organizar sus sesiones de estudio. Las universidades e instituciones de educación superior han preparado millones de ellos. Seguramente tiene usted alguno cerca. Son más abundantes y mas accesibles que los entrenadores de ajedrez. No es lo ideal, pero es mucho mejor que seguir compitiendo en ajedrez sin ningún apoyo.
Además, supongo, que como hay psicólogos por todo el mundo, también puede apoyarse con uno. Las razones de un comportamiento o de una manera de pensar o de aprender, son de una índole tan compleja, que sólo aquellos que se han adentrado profundamente en la investigación de las causas pueden comprenderlas y dar las “recetas” adecuadas. Para los demás es “una caja negra”. Desgraciadamente hay muchas escuelas de opinión en la psicología y a lo mejor no topamos con un psicólogo formado de manera suficientemente amplia para entender algunas particularidades del quehacer ajedrecístico. Pero uno útil debe ser más fácil de hallar que un buen entrenador de ajedrez.
Ahora, si uno nació en Rusia, fue detectado, gracias a una estructura para ello, y los grandes remanentes de la maquinaria soviética productora de grandes maestros soviéticos lo acoge en su seno, tendrá un Gran Maestro, con preparación específica para enseñar y aprender, como entrenador; que a su vez estará apoyado con un psicólogo educativo especializado que lo guiará en como darle las lecciones y dirigir los entrenamientos de manera adecuada personalmente para usted. También ese entrenador contará con el apoyo de un informático especializado en bases de datos de ajedrez que le proporcionará el material y contenido que el entrenador requiere y solicita de acuerdo a su propia experiencia de más de un par de décadas de entrenar, desde los tiempos de la vieja URSS. Asimismo ese entrenador tiene la facilidad de dialogar e intercambiar con colegas, tan bien preparados y experimentados como él, ideas y métodos que pudieran llenar cualquier laguna que, el ya excelente entrenador, pudiese tener para poderlo apoyar a usted. Por supuesto que un psicólogo asesorará tanto en el campo de la competencia deportiva como en su desarrollo como persona; e incluso los padres de usted recibirán consejos de como apoyar mejor al hijo. En el gran remanente de aquella estructura soviética, en Rusia encontraría un buen gestor para apoyos gubernamentales o privados para obtener fondos para patrocinar los viajes a las competencias que el entrenador juzgara adecuadas para su desarrollo como competidor, así como para poder programar las competencias docentes o de promoción de categorías, de acuerdo al plan de estudios y a los resultados de un seguimiento que dará las bases de las medidas correctivas. Nutricionistas y especialistas en educación física están a la mano en Rusia para asesorar al entrenador y los padres para el desarrollo integral de usted como persona y deportista. Resultado: Grandes Maestros a los quince años. Karjakin, Radjabov, Movsesian, Grischuk, etc.
Sin todo eso, con gran talento y voluntad aparecen también grandes maestros en nuestros patios tercer mundistas, pero grandes maestros con una serie de lagunas en personalidad y formación técnica y psicológica; con resultados montaña” o con alteraciones en su conducta impredecibles. Seguramente en la mente del lector están algunos nombres de grandes maestros que encuadran en la descripción. Ahora si un padre de talentosos infantes es a la vez un pedagogo de clase mundial, con un entorno favorable al ajedrez, con grandes maestros que lo asesoran y con todo tipo de especialistas como los descritos en Rusia, como es el caso de Hungría, salen unas hermanitas Polgar.
En pocas palabras, en este mundo globalizado, con tantos especialistas deambulando por ahí, ¿porqué emprender la inmensa tarea de producir grandes jugadores solo?
Suena muy romántico y bello el pensar en el triunfo del individuo solo y forjado por si mismo, pero la realidad es bien distinta. O por lo menos, es un hecho muy aislado, casi único. El mismo gran Bobby Fischer no se hizo solo. Intervinieron muchos factores. El medio neoyorquino no era tan desfavorable para formar ajedrecistas. La prueba es que en la época formativa de Fischer surgieron también varios grandes ajedrecistas, un mucho opacados por la gran luminaria. Recuerdese a Collins y sus niños, futuros grandes maestros, que como el mismo Fischer, fueron favorecidos por su atención. Ahí está William Lombardy como muestra. Y pudiera mencionar una decena de “niños de Collins”. Si bien Fischer no tuvo todo el apoyo que su madre requería, si tuvo grandes apoyos. Si no Fischer mismo no hubiera logrado tan grandes éxitos con todo y su enorme talento. El Gran Maestro Rossolimo influyó en él, lo mismo que el cariño maternal de la señora Rossolimo, incluso grandes pensadores como el Gran Maestro Fine, además un connotado psicólogo; o como Marcel Duchamp, el gran creador dadaísta, tuvieron contacto con el joven Fischer. Sin hablar del genial gran maestro Larry Evans, producto enteramente del medio ajedrecístico norteamericano. Las oportunidades que se le dieron, y merecía, para competir con muchos grandes maestros de primer orden desde sus primeros años de juventud, proporcionaron la experiencia necesaria para hacer de él un jugador adulto de la máxima calidad. Sus viajes a Yugoslavia y a la URSS a los quince años marcaron un antes y un después en su carrera ajedrecística. Pero él no contar con todas las asesorías requeridas crearon en él una personalidad que le ha dado muchísimos problemas como ser humano. El costo que ha pagado por esas deficiencias en apoyos tutoriales ha sido enorme. Esto que afirmo es una realidad que se ha constatado en un gran número de casos y que hago en base de afirmaciones de muchas autoridades reconocidas y en el análisis que han hecho muchos investigadores en temas relacionados.
Para mi está claro que el ajedrecista iberoamericano enfrenta muchas carencias, pero estas pueden ser divididas en reales y en las causadas por un desaprovechamiento de recursos que si puede tener y que no son cubiertas más por ignorancia y soberbia que por una realidad del entorno. Los sistemas educativos en Iberoamérica tienen fallas, no lo discuto, pero también tienen grandes posibilidades que el ajedrecista desaprovecha por pereza o mala orientación. O quizás quieran copiar a Fischer, quijotescamente, y no han examinado con objetividad el hecho de que el genio, ahora islandés, no se desarrollo solo, como quieren imaginar sus admiradores más fervientes. La historia personal de los grandes ajedrecistas debe ser analizada con profundidad, cautela y de forma crítica, para no sacar conclusiones o interpretaciones equivocadas que desorienten a los jugadores jóvenes que buscan en la emulación una guía.
Recuerdo el refrán ruso: “un cordero listo mama de su madre y de la ajena”. Lo que interpreto de la siguiente manera: Utilice todos los recursos que puedan ayudarlo en su desarrollo, vengan de donde vengan. Los apoyos pueden venir de muchos caminos, no observe en una sola dirección. Lo que no se encuentra es lo que no ha sido buscado con buenos ojos. Hay recursos aparentemente ocultos, pero que con buena vista y mente abierta se hallan muy a la mano. Un amigo decía, “si no encuentras un buen asesor, tal vez puedas recurrir a un sacerdote o al profesor del pueblo, en nuestros países todas las poblaciones, por muy pequeñas que sean tienen un par de ellos. Además siempre está el sabio del pueblo o el cantinero. La experiencia vivencial de aquellos que conocen y habitualmente se enfrentan a los problemas personales de mucha gente, son una fuente inapreciable de orientación y sabiduría” ¡No me digan que tienen que hacer todo solos!
Cuando uno piensa en los grandes sabios desaprovechados del ajedrez, y tengo en mente al gran Bent Larsen, francamente dan ganas de llorar por todos aquellos que tratan de desarrollarse sin guía.
Adoro a los libros, adquirí a temprana edad la bibliomanía que me caracteriza; amo a las computadoras y a la gran fuente de información que son; bendijo a la Internet que permite me ponga en contacto con tanto talento y conocimiento humano; pero me son inapreciables las relaciones con los viejos amigos de los que tanto he aprendido. El apoyo humano, cercano y crítico, amable y duro a la vez, es imprescindible. ¿Cómo evaluarse bien, redireccionarse adecuadamente sin ellos? Esto no significa que mi propia manera de ser o mi esencia como ser humano no prevalezca ante la influencia externa. ¡Pero como la enriquece!
Me complace pensar que en mis artículos de alguna manera soy asesor y una especie de entrenador de muchos jugadores a través del Internet. Justifico, más que satisfactoriamente para mi, las muchas horas de desvelo, verdadero disfrute, de laborar escribiendo artículos, haciendo archivos adjuntos, con la idea de que soy de utilidad para algún compañero ajedrecista iberoamericano que no pueda dialogar personalmente con una persona que tenga experiencia en el enseñar y estudiar ajedrez. Trató de escribir con sinceridad y ser un testimonio confiable, una opinión desinteresada en apoyo de un lector muchas veces desconocido. Con Papini digo: “Lector, no te conozco, y como no te conozco no te temo y como no te temo, no te miento”. Pensamiento que he citado antes y no me importa ser repetitivo.
Locuaz por naturaleza, a veces me paso de prolífico en mis escritos y no quisiera tener que pedir disculpas por ello.
Interrumpo este monólogo, respetuoso del espacio que, generosamente, me da el sitio web que presenta mis notas, no sin antes añadir que espero que el archivo adjunto cuente con el amable interés del lector.
He postergado la inserción de las respuestas al buzón, ya que he dedicado la semana mayor y la primera semana de pascua en la preparación de un proyecto que espero fructifique pronto. Esto ha producido que el tema del artículo actual tuviese mucho que ver con “riflexiones” sobre las realidades del ámbito iberoamericano. Un escritor, me considero inmodestamente como tal, tiene la obligación de transmitir los escenarios que percibe en su tiempo y lugar; so pena de perder la autenticidad de su testimonio. Afortunadamente, creo que es tema de interés para todo tipo de lectores, incluso los ajenos al entorno del que escribe.

Ciudad de México a 30 de marzo de 2005.

¿Cómo estudiar la Apertura? Parte III





A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)
Más sobre El Gambito Blackbourne.

A petición general, un poco más del Gambito Albin-Blackburne.  Antes de introducirnos de nuevo en el tema, recordemos el material publicado en Como Estudiar la Apertura Parte II que sin pretenderlo ha suscitado esta continuación:
 El  gambito que pudiera llamarse “Blackbourne”, por ser utilizado por el Gran Maestro inglés en los siglos XIX y XX; que surge tras:

1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.d4 Ag4?! 4.dxe5 Cd7!

Muchos fuertes jugadores lo utilizaron desde finales del siglo XIX y no se puede decir que esté refutado.

Tras 5.exd6 Axd6; el negro ha logrado un buen desarrollo a cambio de su peón y ante el blanco se presenta una tarea nada fácil para consolidar su ventaja material.
Es un gambito olvidado que en partidas rápidas puede brindar éxitos contra casi cualquier oposición. Sobre todo si el jugador con las blancas es ambicioso y quiere jugar activo a toda costa.
Existe poca teoría al respecto y como es una línea que uno poco espera enfrentar, tiene a su favor el elemento sorpresa. Aunque querer sorprender dos veces al mismo contrincante no parece práctico, no se puede decir que sea mala elección si uno piensa que en las líneas “normales” será superado por el contrincante.


En general, los grandes maestros piensan que la clave es un “timing” (oportunidad) en jugar Cd4 con blancas y buscar el cambio del alfil negro en g4, antes de enrocarse corto. Otros piensan que simplemente hay que jugar un h3 y g4 en momento adecuado y aliviar la presión sobre el peón e4 blanco.
Pero esto es solo coyuntural y específico a la línea. Lo que interesa es si este tipo de Gambito pueda tener la solidez de otros gambitos similares como el Benko. Pienso que si, que es una opción viable, a ser usada muy de vez en cuando. Pero que no se haga costumbre.
Hay gambitos o líneas similares que dan muchos puntos en torneos rápidos.

 Por ejemplo: 1.e4 e5 2.Cf3 Cf6 3.Cxe4 d6 4.Cxf7!?. Esta línea la utilicé unas 10 veces en partidas a treinta minutos y obtuve el 100% de los puntos. Incluso el llorado Vitolinsh la utilizó a menudo en torneos serios con éxito promedio.
Cuando la use, lo hice para “forzarme” a complicar mi juego en una etapa en que mi objetivo era quitarle un poco de aridez a un estilo que tendía a ser muy posicional y que deseaba erradicar; pero no lo utilice para ganar puntos, sino como un plan de preparación.

Para objetivos similares, como preparación para “enriquecer” el estilo de juego, yo creo que si es válido hacer uso de estos “gambitos desbalanceadores”.

El uso del repertorio como una forma de ganar experiencia en posiciones complicadas es un recurso muy utilizado por los entrenadores experimentados, pero introducir estos gambitos como “modus vivendi” puede ser muy dañino en los jugadores jóvenes.

He observado muchos jugadores que como “A”  en cada partida, de cada torneo, utilizan líneas especulativas, desechando los caminos probados que siguen los grandes maestros. Esta manera “irregular” de jugar las aperturas tienen un costo excesivo en el futuro. Cuando se dan cuenta de la necesidad de tener un repertorio “formal”, a menudo ya es demasiado tarde para ellos. Requieren como “empezar de nuevo”. Si tienen la suficiente presencia de ánimo y se les estimula bien, puede ser incluso muy favorable para su juego en general, el volver a andar todo el proceso y pueden, finalmente, llegar a desarrollarse más que un jugador tipo “B”. Pero el esfuerzo requerido es tan grande y por lo general lo acometen a edad tan madura, que la dificultad de la tarea los derrota y quedan como en un “nirvana”, perdidos entre las nebulosas de las variantes e ideas en las aperturas. Por lo general, regresan a las andadas y su desarrollo se ve limitado para siempre.

En el estudio de las aperturas, es tan importante el escoger bien el repertorio para cada etapa de desarrollo como elegir los torneos.

Esa era una clave del ajedrez soviético: torneos gradualmente más difíciles, bien elegidos y un repertorio adecuado a cada nivel de desarrollo.

“Hay que saber nadar y guardar la ropa".

A continuación una partida típica modelo en la época romántica del ajedrez con breves comentarios:

1) Paulsen,V - Mieses [C41]
Alemania,  DSB-07 Kongress. 1892
1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.d4 Ag4?! [3...f5?! Otro gambito en la Defensa Philidor que usó el GM Jonathan Mestel en sus años mozos.] 4.dxe5 Cd7!

La mejor jugada en la posición dada.5.exd6 Axd6 6.Ae2 De7 7.Cc3 0-0-0 8.0-0 Cc5 9.Cg5 Axh2+ 10.Rxh2 Txd1 11.Axg4+ Td7 12.Cd5 De8 13.Axd7+ Cxd7 14.Af4 f6 15.Cxc7 Dh5+ 16.Ch3 g5 17.g4 Dxg4 18.Ag3 Ce5 19.Cb5 Dd7 20.a4 Ch6 21.Cxg5 Chg4+ 22.Rg1 fxg5 23.f3 Td8 24.Rh1 Ce3 25.Tf2 Dh3+ 26.Ah2 a6 27.Cc3 Cxf3 28.Cd5 Txd5 29.exd5 Cg4 se rinde el blanco. 0-1. 0-1
    Pues bien, al comenzar este tema, no pretendía dedicar atención a alguna variante en particular, sino más bien a ideas generales de como estudiar la apertura. Esa era la idea. Estudiar la apertura, no estudiar aperturas.

    Pero lo cierto es que he recibido muchos emails preguntándome sobre la línea de la Defensa Philidor: 1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.d4 Ag4 4.dxe5 Cd7 o 4…Cc6. Muchas rondan sobre un artículo en el New in Chess Yearbook No.48 en que el autor no decidía sobre cual de las dos líneas, 4…Cd7 o 4…Cc6 era más jugable.
A todos los que hicieron tal pregunta les contesté decididamente que 4…Cd7 era preferible. Con una idea expuesta por Stefan Bucker en su libro “El Gambito Englund” puede decirse que 4…Cc6 conduce a un juego claramente superior para el blanco.
Ya que algunos lectores no conocen totalmente los análisis que venían en el archivo adjunto de “Desde el diván del Entrenador No.2”; no considero contestar algunas preguntas sobre variantes que se anotan ahí extensivamente. Otras preguntas me obligan, para ser contestadas cabalmente, hacer un archivo adjunto adicional, el que corresponde a este artículo. De esta manera el estudio de este Gambito estará completo y será más extenso que cualquier otro artículo o monografía relacionada hasta hoy día.

Las variantes críticas van sobre la línea: 1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.d4 Ag4 4.dxe5 Cd7 5.exd6 Axd6 6.Ae2. La idea es que con un oportuno Cd4 cambiar el alfil de e2 por el de g4. Este cambio a menudo se realiza en e2 y al tomar con la dama el blanco le da una protección al peón e4. En algunas variantes el negro trata, después de un Cc3 eventual, jugar …Ab4 y la maniobra …De7-c5 con un previo …Axc3 y presionar el peón doblado en c3.

Curiosamente en un famoso libro de finales del siglo XIX, el “Handbuch” de Bilguer, en variantes analizadas por el GM Karl Schlechter, se recomienda para el blanco, tras Ae2, jugar lo más pronto posible Cd4. Cabe anotar que algunos grandes maestros del siglo XXI han jugado 6.h3 y no sin éxito, como se muestra en el archivo adjunto al “Diván 2”.

Bucker es de la opinión, en contradicción a Schlechter, de no jugar 6…De7, sino 6…Cgf6; sin dar importancia a 7.Cd4! que es la recomendación del gran maestro en el libro de Bilguer.
El archivo adjunto a este artículo trata de dilucidar esta discusión, si el negro debe jugar 6…De7 o 6…Cgf6. Para esto me tuve que “soplar” los artículos de Pliester en New in Chess Yearbook, los de Bucker en su libro “Gambito Englund” y otros de este mismo autor en su revista “Kaissibier”. Además, dado que estos artículos datan de 1998 los últimos, hacer una revisión que incluye partidas jugadas en 2005 y un artículo en dos partes, muy amplio, de un sitio web ucraniano de 2004. Fue un ejercicio interesante. Pero al final, creo que Schlechter, cien años antes dejó bastante clara la situación. El contrincante más importante de la vida de Schlechter fue el excampeón mundial Emanuel Lasker, quien hasta antes de salir a la luz el artículo del gran maestro Schlechter jugaba de vez en vez el Gambito Albin-Blackburne (parece que esta denominación debe ser la aceptada, habida cuenta de la contribución a la teoría por ambos notables gambiteros), después de que se publicaron los análisis de Schlechter ya Lasker no volvió a jugarlo. En los tiempos modernos el jugador que lo jugó repetidamente fue el maestro húngaro Horvath,I. Contra Grandes Maestros y Maestros Internacionales logró un buen porcentaje de resultados cercanos al 50% de los puntos, lo que con las negras no está del todo mal. Bucker previene que el Gambito es más complicado para el blanco que lo que parece y merece ser jugado más que sólo ocasionalmente. Tengo que estar de acuerdo con ello. Pero mis afirmaciones de que los jugadores jóvenes no deben basar su repertorio en líneas como esta, las mantengo. Después de hacer los archivos adjuntos de los “divanes” 2 y 3; tuve oportunidad de jugar un torneo suizo a media hora y puedo decirles que de tres partidas en que lo utilice, gané relativamente fácil las tres partidas con las negras. Pero también antes, en el “diván” 2 adelanté que con blancas las dos veces en que he tenido que enfrentar el Gambito también gané. Lo único que queda claro es que si uno juega una variante complicada, inferior o no, si uno la tiene bien conocida, el éxito le favorece a uno. Cuestión de estar familiarizado con las ideas.
El caso curioso, como moraleja, es que la “brecha digital” favorece al jugador que usa las computadoras y tiene acceso a una gran base de datos de partidas. Esto permitió que pudiera yo examinar unas doscientas partidas, muchas de ellas inaccesibles a lectores de habla hispana, ya que la mayoría fueron de artículos en ingles, como el de Pliester, o en alemán como los de Bucker y Schlechter y otros en ruso; y la gran mayoría no aparecen en libros o revistas en español. Ahora que creo que la clave estuvo en que tengo una metodología para compendiar la información y extraer patrones y esquemas a partir de los datos de las partidas, así como de los diversos comentarios. Sin esta metodología, en que uno extrae la información pertinente y pueda discriminar la información que no es valiosa, no sirve que uno tenga bases de datos de tres millones de partidas y elegir de las 200 partidas sobre la variante las tres o cuatro partidas claves que lo guían a uno dentro de las ideas clave de las posiciones a que conduce la apertura puesta a estudio.
Ahora, una metodología tal nace de varias fuentes: experiencia en ese tipo de investigaciones, conocimientos generales de la estrategia, de la manera en que la táctica “aparece” en determinado tipo de posiciones y una habilidad adquirida para resolver “el síndrome del pajar” es decir, como orientarse en una masa de información desordenada, categorizarla, teorizarla y de ahí extraer los patrones que guiarán ante las posiciones halladas nuevas.
Lo fundamental no es el “qué”, sino el “cómo”.
Esto es lo importante en el estudio de la apertura. Tener esos conocimientos para manejar la información. Por eso es tan importante la formación general del ajedrecista para realizar tal “gestión” del conocimiento. Botvinnik por ello daba tanta importancia a la formación universitaria del jugador de ajedrez. Si un jugador tiene talento, pero carece de la formación que le indique como realizar esas investigaciones en que tiene que verse con gran cantidad de datos y no sabe como transformarlos en información ordenada, estará en gran desventaja al competir contra otros jugadores que además de tener talento saben manejar información.
Einstein decía que era más importante la imaginación que el conocimiento, pero también el poder dar “vuelo libre” a la imaginación requiere de conocimiento. Si uno conoce como funciona la imaginación, como se puede “despertar”, como “organizarla”, puede hacerla volar. Pero si uno se basa en que la inspiración divina llegue por si sola; no es dueño del poder de su imaginación y con ello su creatividad se verá limitada a aquellos momentos en que viene uno no sabe como. La idea es que uno puede estimular su creatividad. Si bien no hay técnicas para hacerlo uno creativo, ya que esto depende de innumerables factores que requiere un conocimiento especializado y profundo para comprender el proceso y muchos más para manejarlo; si puede uno, a la medida de su competencia (habilidades y conocimientos), estimular al máximo su capacidad creativa. Entonces la imaginación irá ligada al conocimiento en varias formas.
Es más factible que si un jugador tiene muchos conocimientos pueda tener una imaginación “más despierta” que uno que no los tenga.
El estudiar métodos de razonamiento formalmente, con sus aplicaciones en diversas disciplinas, tendrá como consecuencia, necesariamente, en que tenga mejores métodos de razonamiento específico en ajedrez. Y viceversa. Si uno tiene buenos métodos de razonamiento adquiridos en el ajedrez, puede aplicarlos a todos los campos de la actividad intelectual humana (como si hubiera otra, pero me tomo la libertad del pleonasmo, para hacer clara la idea).

Como Kasparov dice, la vida imita al ajedrez, pero el ajedrez imita a la vida. Un ajedrecista puede ser un mejor pensador que uno que no lo sea, pero un buen pensador puede ser mejor ajedrecista que uno que no lo sea.

Botvinnik gustaba de afirmar que todo estudio ajeno al ajedrez era útil para un ajedrecista. La formación  que brinda la educación superior puede ser invaluable para un ajedrecista, y la formación que brinda el ajedrez es invaluable para un académico o un estudiante universitario.
Si tuvimos la fortuna de cruzarnos con el ajedrez en la vida, no debemos privarnos de la oportunidad que brinda para nuestro ajedrez la educación superior. Esto hará la diferencia, como en todo.
Lo mismo, si nos cruzamos con la computación y vivimos en la era del conocimiento, esto debe repercutir en nuestro nivel de ajedrez. El no actuar en consecuencia es desperdiciar un elemento, un factor clave competitivo.
La gestión del conocimiento, el aprender a aprender, es vital para sobrevivir en la competencia actual de nuestro siglo.
Esto no obsta para que los grandes pensadores de las eras anteriores pudieran percibir la esencia de las cosas, por eso no sorprende que un gran estudioso como Schlechter, con un gran talento y una experiencia privilegiada, pueda hacer prevalecer su opinión durante 100 años.
Pero también debemos reconocer que con un siglo de conocimientos y tecnología estamos en posición ventajosa respecto a Schlechter en muchas cosas. Y no debemos desaprovechar estas condiciones.
La moraleja es que debemos disfrutar nuestra época y sacar el mayor beneficio de ello. El siglo que ha pasado entre él y nosotros en la evolución del conocimiento del razonamiento, de métodos de estudio y de creación de instrumentos para realizarlo, debe ser aprovechado.
No me parece fútil el dedicar tanto tiempo a investigar sobre un Gambito como el Albin-Blackburne, siempre que haya sido como ejercicio académico y que sea como una manera de poner en acción habilidades que de esa manera se mantienen en buena forma. Pero si se hace sólo como una manera de ganar fácilmente algunas partidas, entonces si la cosa está mal.
También lo hice como un deber de dar respuesta a tantos lectores (23) que mostraron interés en el tema. Si ellos se tomaron el trabajo de dirigirse a mi con sus emails, no puedo sino corresponderles con un poco de esfuerzo de mi parte.

Además de que siempre aprovecho estas oportunidades para abordar temas de más importancia desde mi punto de vista.
El como, es más importante que el que, y el servir es más importante que servirse.

Sobre la manera de enfrentarse al gambito, me permitiría referir al lector a los archivos adjuntos  que se desarrollan en Inforchess Magazine donde examino el planteo con cierta profundidad y con material que no es accesible, hasta ahora, en idioma castellano.
Ciudad de México a 25 de marzo de 2005.